ENRIQUE MENESES (1929-2013): KAPUSCINSKI ESPAÑOL...

Hasta el 26 de julio tiene el espectador tiempo para acercarse a la sede de exposiciones de la Fundación del Canal de Isabel II, situada en la madrileña calle de Santa Engracia. Disfrutará de una exposición grande en tamaño y en calidad que, desde el comisariado de Chema Conesa y gracias a PhotoEspaña, nos llega en forma de retrospectiva de un fotógrafo excepcional que alcanzó el reconocimiento buscado más tarde de lo quizá debiera haber sido. La vida de Enrique Meneses, desaparecido hace poco tiempo, es, como sucede en muchos casos, más conocida dentro del gremio periodístico que fuera de él. Gracias a PhotoEspaña, el visitante descubre en él a toda una personalidad dentro de un oficio, el que amaba, que ya con los primeros coletazos digitales, prácticamente lo desterró. Y esto es debido principalmente a la depuración de ese estilo periodístico, que aún hoy incomoda a lectores y visitantes. La historia de Enrique Meneses, como la de otros reporteros gráficos y de televisión como José Couso, le hizo vivir el humanismo desde una posición nada cínica; de hecho, en la exposición nos damos cuenta de que, técnicamente, era un hombre no con pocas hazañas vitales que le gustaba, a su vez, formar a nuevos entomólogos de la realidad. Pasarán muchos años hasta que Meneses adopte, empero, su lema ser fuerte con los fuertes y débil con los débiles; y es que a su trabajo gráfico hay que unir la labor escrita como documentalista dentro de la gran cantidad de aventuras vividas, así como retratos de José Luis Villaronga y libros más raros como Sexo y seso. Su carrera comienza a los 17 años, cuando decide, por su propia cuenta y riesgo, trasladarse a Linares para cubrir una cogida de Manolete; allí conocerá a...

Teatro argentino –pero universal– en Madrid...

Tras una gira por España en mayo, el equipo de 1982 Obertura solemne, la obra teatral escrita y dirigida por Lisandro Fiks que habla sobre la Guerra de Malvinas, ha regresado a los teatros porteños. En Madrid se pudo ver en el Teatro Nuevo Norte y en el Teatro del Barrio. 1982: ese último año de dictadura militar en la Argentina y año en el que tiene lugar la Guerra de Malvinas. 1982: ese año que da una parte de nombre a la obra de Fiks; la otra parte es puro Tchaikovsky. Lisandro Fiks es autor, director y actor de esta obra. Interpreta a Martín, un joven un tanto ingenuo, que se propone partir de la Obertura solemne de Tchaikovsky para componer su propia sinfonía que cuente no ya la victoria rusa ante Napoleón sino la Guerra de Malvinas, con sus altos y caídas. Es domingo por la tarde en una vieja casa porteña. Victoria (Romina Fernandes) está tomando mate y leyendo. Estudia sociología y milita en su facultad (que no hace falta aclarar que pertenece a la UBA). Su novio, Martín, intenta concentrarse y avanzar en su composición musical. Una pareja izquierdosa-revolucionaria-intelectualoide que choca de vez en cuando porque en esa casa hay mucho ego. De repente, tocan el timbre y es Federico, el hermano de Victoria (Darío Dukáh), que acaba de llegar en un taxi que tuvo un percance. Está lloviendo fuerte afuera. Por esas casualidades de la vida, resulta que el taxista (Christian Álvarez) que llevó a Federico hasta la casa de su hermana y cuñado es un ex combatiente de Malvinas. Entonces lo invitan a pasar, porque presuponen que puede ayudarle mucho a Martín con un relato inspirador para su composición. El presupuesto incluye recibir a Leonardo (el tachero) como...

ARTE EN CUBA.TREMENDO PANORAMA III Jun27

ARTE EN CUBA.TREMENDO PANORAMA III...

Es sorprendente la frecuencia con la que los escritores cubanos reúnen colecciones ideales de arte en sus artificios literarios. Reconstruíamos en pasadas ediciones la de Wendy Guerra y no podemos resistirnos a prolongar con Leonardo Padura, que es uno de los más importantes autores de novela negra en español. La acumulación de pinturas que propone en Herejes para la casa de unos refinados burgueses, es paradigma de un gusto exquisito, pero también de la histérica condición de una sociedad que permanece atrapada entre la hipótesis del socialismo, y la realidad de las tensiones provocadas por una reducida clase emergente, constituida por afectos al régimen, artistas, cuentapropistas y receptores de fondos exteriores. Servando Cabrera Moreno, 1923. Julio Antonio en Obispo. El pintor fetiche que todos desean poseer, aunque nosotros nos resistimos a alguno de los efebos desnudos y muy bien dotados que quiere ver Padura. En realidad el cuerpo masculino -y la demostración de su vigor- es uno de los temas preferidos de Cabrera, como lo son también sus series sobre revolucionarios, los retratos populares o la idealización de las formas femeninas. Una fundación con su nombre se encarga de preservar y exhibir el legado de un autor que viajó por todo el mundo en contacto con las vanguardias. Raúl Milián, 1914-1984. Abstracción, 1954. Compañero y discípulo de Portocarrero, autodidacta. Sus trabajos con tintas son depurados y minimalistas, explorando la vanguardia desde el aspecto más dependiente de las influencias exteriores. Hábil constructor de geometrías y trazos, sus apuestas hacia lo figurativo son siempre  visiones borrosas de la realidad, rastros imprecisos de la ciudad, esquemas humanos o vegetales. René Portocarrero, 1912-1985. Retrato de Flora nº 23, 1966. Los retratos de mujer, inexpresivos como si fueran vírgenes o diosas, se destacan en un concierto de líneas repujadas...

Néboa, una lección de melomanía precoz y prometedora Jun27

Néboa, una lección de melomanía precoz y prometedora...

El grupo gallego Néboa se destapa ante el público con su primer trabajo de estudio, Antes da tormenta, con seis canciones libres de prejuicios y convenciones, que sitúan a la banda como ejemplo de jóvenes artistas saltándose los cánones establecidos. Néboa se deja llevar por el jazz, en momentos por el blues, no renuncia al pop y sabe jugar con los matices, las estructuras y los tiempos como si sus miembros llevasen décadas dedicándose en cuerpo y alma a recrearse mediante la música. Tenemos interiorizado, para apiadarnos de nosotros mismos, que cuando uno es joven puede pasar por ciertas etapas en las que la banda sonora de su vida sea tal que, muchos años después, lo hará sonrojarse al recordarla. Muchos y muchas son (o somos, quién sabe) los que disfrutaron de manera casi preocupante con la época dorada de los Backstreet Boys o las Spice Girls, y que ahora sin embargo tienen como referente musical a las bandas más puras del rock, del hardcore, o del jazz. Habrá muchos jóvenes que en la actualidad pasen el día a día entre los tres acordes de One Direction o Miley Cyrus y que en un par de décadas renuncien a viajar a Ibiza para invertir el dinero en alguno de los muchos festivales que juntan sobre un escenario a grandes artistas que poco o nada tienen que ver con los anteriormente mencionados. No sabemos si los componentes de Néboa han tenido en su infancia algún vicio musical similar, pero lo que sí queda claro es que sus influencias han madurado antes de lo que es habitual. Néboa (palabra gallega de dulce sonoridad que significa “Niebla”) son Aloia López (voz), Tomás Porteiro (guitarra y coros), Jacobo García (bajista), Miguel Fernández (percusión y teclados) y Lucas M. Suárez...