Goyescas + Gianni Schicchi = #MeGustaPlácidoDomingo Jul04

Goyescas + Gianni Schicchi = #MeGustaPlácidoDomingo...

Plácido Domingo, a sus setenta y tres años, logró poner en pie al público que llenaba el Teatro Real. Esto no es nada nuevo. Lo que sí es algo menos habitual es que un pequeño recital, entre dos óperas y programado a última hora, se convierta en el éxito de la tarde y de toda una temporada operística. Plácido Domingo parece llenar el mundo entero. Después de montar un verdadero lío sobre el escenario, tomó algo en La Taberna del Alabardero (un lugar exquisito y de obligada visita que se encuentra muy cerca del Teatro Real de Madrid). Daba la casualidad que allí, además de Plácido, se encontraban mi esposa, mi hijo mayor y su novia. Me cuentan que al pagar, el maestro tarareó algo a la señorita que le atendía. El que escribe, mientras, asistía a la tercera parte del espectáculo, la ópera de Puccini Gianni Schicchi. Y me lo narraron entusiasmados por haber estado junto a él, por haber tenido el privilegio de escuchar tararear, a menos de un metro de distancia, algo (muy poquita cosa) a uno de los mejores cantantes de la historia de la música. La camarera parecía flotar sobre la tarima de la taberna. El carisma de los grandes artistas es así. Como ya digo, Plácido hizo feliz a todo el que se encontró por el camino. Y su entrega es algo que no agradeceremos nunca lo suficiente. Acaba de pasar por un momento triste (la muerte de su hermana) y, por ello, ha renunciado a su papel en la obra de Puccini. Como es natural, no le pedía el cuerpo participar en algo tan divertido y disparatado. A cambio, ha regalado, a todos los aficionados que han conseguido entrada, un pequeño recital convertido en la única forma...

LUIS GONZÁLEZ PALMA: LA MIRADA DESDE DENTRO...

La Fundación Telefónica, en colaboración con Photoespaña 2015, presentan esta insólita retrospectiva a una figura artística multidisciplinar que, desde su vocación arquitectónica, y partiendo de una reflexión de las vanguardias que supera a la del propio ready-made, conseguirá asombrar al visitante. Desde el pasado 11 de junio y hasta el 18 de octubre hay oportunidad de disfrutar de este conjunto comisariado por Alejandro Castellote. Con el título Constelaciones de lo intangible, el artista multidisciplinar, Luis González Palma, nacido en Guatemala en 1957, recrea de primeras y gracias a las bondades del espacio que se le presta, un escenario. De esta forma, con el aviso de que se debe visitar de forma circular, entramos en estas constelaciones que recrean desde el imaginario común de la arquitectura, la pintura, el happening, el cine y la fotografía un espacio único no sólo de introspección, como se anuncia (sobre todo si entendemos este concepto desde lo más sesudo de su terminología) sino de originalidad y por qué no, diversión. Estudia Arquitectura en la Universidad de San Carlos, si bien desde 2001 empieza a residir en la ciudad argentina de Córdoba; antes de marchar participa activamente en Imaginaria y Colloquia, dos iniciativas de debate y coloquio sobre el panorama del arte moderno en su país natal. Se le considera innovador en cuanto a las gramáticas mestizas más o menos discutidas hasta la fecha en otras artes plásticas. Los temas de la identidad, la memoria y la intimidad en el arte estarán siempre condicionadas a su gusto por la imaginería católica, y así consigue hacerse deudor o al menos partícipe del barroco, la pintura prerrafaelista y a la vez las discusiones entre la necesidad de abstracción y el figurativismo. El resultado resulta valiosísimo aún visto hoy, en tanto que el...

DE LA RIVIERA FRANCESA  A LA CAMPIÑA INGLESA Jul03

DE LA RIVIERA FRANCESA A LA CAMPIÑA INGLESA...

La octava mujer de Barba Azul y El pecado de Cluny Brown son dos obras menores de Ernst Lubitsch pero aun así tocadas por la varita de su ingenio. En ellas se aprecia que el realizador alemán contemplaba Europa con una mezcla de añoranza e ironía. La Europa que retrataba Lubitsch brillaba de sofisticación y elegancia pero también padecía un obsoleto clasismo al que el cineasta sabía sacar punta. Frente al viejo continente, mostraba a Norteamérica como un lugar en el que, pese a que la clase y la educación eran bienes escasos, florecían las oportunidades y cualquier individuo con astucia, capacidad de trabajo y ambición podía labrarse un provenir, con independencia de sus orígenes. Dos de las películas consideradas menores del realizador que ponen en evidencia esta contraposición son La octava mujer de Barba Azul (Bluebeard’s eigth wife, 1938) y El pecado de Cluny Brown (Cluny Brown, 1946) En La octava mujer de Barba Azul, Gary Cooper es un multimillonario norteamericano de paso por la Riviera, que se siente atraído por una noble francesa venida a menos, dotada del irrepetible encanto de la gran Claudette Colbert. Ella es la encarnación del chic continental y él es brusco y arrogante pero indiscutiblemente apuesto. La batalla de sexos comienza. En esta ocasión, Lubitsch no fue capaz de mantener el “crescendo” de sus mejores obras y tras una hilarante primera parte, la segunda mitad de la comedia decae. Sin embargo, hay bastantes componentes de esta película que valen la pena. Lo mejor de este divertimento se concentra en la primera escena, en la que la pareja se conoce en una tienda cuando él pretende comprar la camisa de un pijama y ella se conforma con los pantalones. La ocurrencia fue de Billy Wilder, que fue coguionista...

EJEMPLOS DEL TOQUE LUBITSCH, SU HUELLA EN LA COMEDIA  Y ELOGIO FINAL Jul03

EJEMPLOS DEL TOQUE LUBITSCH, SU HUELLA EN LA COMEDIA Y ELOGIO FINAL...

El ingenio de Ernst Lubitsch trascendió su obra y sus recursos humorísticos inspiraron la filmografía tanto de grandes realizadores del cine clásico como Billy Wilder o Preston Sturges como la de cineastas contemporáneos como Woody Allen o Nora Epfron. EJEMPLOS DEL TOQUE LUBITSCH El “toque Lubitsch” tenía distintas manifestaciones, desde la pura metáfora o elipsis visual hasta la reiteración de situaciones absurdas con giros inesperados a medida que se repetían. Era habitual que se remataran con un genial “top the topper”, que significa algo así como “poner la guinda sobre lo mejor”. Consiste en sacar el máximo partido a una situación cómica de forma que, cuando parece que ya se ha acabado, se logra la nota final para provocar la máxima hilaridad del espectador.  En “La octava mujer de Barba Azul”, un millonario caprichoso quiere comprar sólo la parte superior de un pijama y su estrambótica petición genera una divertidísima crisis en la tienda. El dependiente pregunta qué debe hacer al jefe de sección y éste al responsable de la tienda. La culminación final se produce cuando éste llama al dueño. El mismo atiende enfadado al teléfono porque se encontraba durmiendo. Se indigna aun más ante la extraña solicitud y se niega a acceder a la misma. Cuando cuelga el teléfono, la cámara nos permite ver que no lleva los pantalones del pijama… Dados sus comienzos en el cine mudo, Lubitsch empezó dominando el gag visual, que incorporó luego a sus películas sonoras. Dentro de éstas, podemos encontrar  escenas silenciosas cargadas de insinuación, como los planos de puertas cerradas tras las cuales se adivina un encuentro amoroso o se destapa un triángulo. El realizador fue sumando el humor verbal, para acentuar el divertimento. Así, orquestaba escenas en las que lo que veíamos y escuchábamos...

Cómo afrontar El Miedo y  muchas cosas más desde la música Jul03

Cómo afrontar El Miedo y muchas cosas más desde la música...

Luis Brea es el nombre artístico bajo el que la música fluye y juega a sonar de diferentes maneras, al tiempo que las letras se agarran a situaciones cotidianas retratadas desde un punto de vista particular. Luis Brea y El Miedo (2015) es el último trabajo de la banda. Diez canciones que ascienden un nuevo escalón desde su trabajo anterior, Hipotenusa (2012), y que ceden su espacio a historias de festivales, de discotecas o de relaciones que conectan con facilidad con el oyente, apoyándose en sólidas bases armónicas. Luis Brea es uno. O ninguno. O varios a la vez. Porque la verdadera identidad del front man de este conjunto es la de Luis Alberto Alemaza López. Sin embargo, Brea fue un apellido que se perdió entre las generaciones de su familia y que decidió rescatar a modo de antifaz, con la firme intención de crear una personalidad que reluciese bajo los focos, entre letras y acordes. Luis Brea comenzó siendo un proyecto en solitario, de esos de voz y guitarra al pecho, que dio el pistoletazo de salida con el llamativo epé De lo dicho nada (2011), donde las cinco composiciones que lo integraban daban cuenta de unas letras punzantes y personales. En su siguiente trabajo se rodeó de otros músicos, y en la actualidad a la identidad de Luis Brea se han unido Jorge Martí (guitarra y sintetizadores), Nacho Mora (bajo) y Lázaro Fernández (batería). Por eso, Luis Brea y El Miedo cuenta con una producción más completa, más trabajada, donde incluso muchos de los arreglos que la agrupación tenía preparados en su formato acústico tuvieron que quedarse por el camino. No es fácil enfrentarse como músico a ese momento en el que, una vez los pies dentro del estudio de grabación, parte de...

El francotirador paciente...

Arturo Pérez-Reverte nos obliga en <em>El francotirador paciente</em> a lanzar una mirada sobre el arte urbano, nos transmite su filosofía y su cultura, atisbamos sus tácticas de guerrilla, entendemos su proceso y comenzamos a mirar esos nefastos grafitis que nos acosan en las calles de nuestras ciudades en su auténtica dimensión creativa. Es cierto que el escritor está más ocupado en pergeñar una jerga con veleidades de conocedor, que de componer una narración de profundidad. También que es bastante tramposo porque su narradora nos engaña escondiendo burdamente sus ases en la manga. Tampoco esa voz femenina nos resulta demasiado creíble, quizás porque nos acerquemos a la lectura conociendo a su autor y por eso no nos extrañe su dureza emocional y su extraño proceder intuitivo escondido bajo el signo del lesbianismo. Pero todo lo perdonamos por el entretenimiento que consigue con su escritura sugerente, con sus puestas en escena cinematográficas, con singulares ocurrencias de anécdotas; más que por la creación magistral de una atmósfera de thriller que se mantiene bien, hasta que el final nos resulta desconcertante y hasta pobre. No hay que desdeñar, por otra parte, el proceso de investigación y acercamiento que el autor ha hecho con seguridad al mundo de los grafiteros. Suponemos que es la novela que todos los lectores de Pérez-Reverte, que son muchos, esperan con expectación y pensamos que no debería defraudarlos. Calificación: Bastante pobre. Tipo de lector: Fans del escritor. Tipo de lectura: Entretenida. Argumento: Convencional. Personajes: Bastante planos. ¿Dónde puede leerse?: En un banco de cualquier plaza...

VIAJE AL TIBET

La obra maestra de Robert Byron, Viaje a Oxana, ensombrece toda la obra de este aventurero británico, muerto prematuramente joven al inicio de la Segunda Guerra Mundial. Pero sus crónicas sobre el Monte Athos y el Himalaya son también interesantes como apuntes del natural. En Viaje al Tíbet despliega el equilibrio justo entre una exposición inteligente y sabrosa, unos comentarios encriptadamente malvados y las informaciones interesantes y exactas, convenientemente expuestas. Se echa de menos la interacción con otros personajes, como en The Station, bien hubieran sido criticables congéneres o exóticos oponentes; también la brillantez de la descripción de los monumentos islámicos que es el hilo conductor de su viaje a través de Persia y Afganistán. Byron es un extraordinario observador, minucioso anotador, poco dado a las fantasías, realista y concreto. Sus líneas tienen el poder de una fotografía llena de recursos. Para alguien que ha recorrido a pié los reinos del Tíbet, como es el caso del que escribe estas líneas y salvando las distancias, su obra representa la evocación y el recuerdo de algo que efectivamente es así, y que no se puede retratar mejor. Destacan los inventarios de vestiduras y aderezos, la concreción del paisaje y de los meteoros mediante la palabra, y la minuciosa representación de las edificaciones. La prosa de Viaje al Tíbet es inseparable de cierta mirada británica sobre las cosas, así como de la modificación que el trayecto produce en todo viajero esforzado; y lo interesante es que este cambio en el carácter –el viaje interior- se va desarrollando poco a poco hasta llenar las páginas y transmitirse al lector. Calificación: Muy interesante. Tipo de lector: Aficionados a los viajes. Tipo de lectura: Amena. Argumento: Viaje. Personajes: Curiosos. ¿Dónde puede leerse?: En Laddak o en...

La lenta furia

El oxímoron del título del libro atraviesa el estado de todos los cuentos. Frente a lo lento, la rapidez violenta e instantánea de una sacudida. Ante la furia, la calma de la hora de la siesta, de la pulcritud impensada y obsesiva de una verdulería. Esto es Fabio Morábito: «Hay un terremoto de paso. Está esperando que se abra una falla», excelente metáfora de la vida humana, la actitud de todo lo que nos pasa, de todo lo que somos (temblor). «Oficio de temblor» es el último de los cuentos. La materialidad del espacio y la materialidad del cuerpo humano se ponen al servicio de la sacudida. Cuando suceda, habrá golpe («¡Pum! ¡pum! ¡pum!», dice) o se percibirá lo más ínfimo. Pero el espacio ruinoso, la materia resquebrajada, desarticulada, descascarada de los espacios de cemento, los subsuelos que esconden la ruina, y el polvo, y la tierra, son los elementos que organizan el universo del cuento «Mi padre» pero también la materia de un muro que en «De caza» funciona para dividir lo real de lo imaginario, la verdad de la traición, el hastío por la realidad de la fantasía. En ese mundo también se abre una falla. Si todo cuento cuenta dos historias (pienso en la idea de Ricardo Piglia), una visible y otra que transcurre en los silencios y los intersticios, me parece que La lenta furia es en su totalidad una metáfora de esta idea del cuento. Cada historia guarda o debajo del mantel o en un subsuelo, o en cualquiera de estos espacios que lo cotidiano y lo visible ofrecen para silenciar u ocultar, la verdad de algo que no podría resolverse solo desde la superficie. En el lenguaje de Morábito se nota su oficio de poeta. Acude a las...