Creía que mi padre era Dios...

Si Paul Auster creía que su padre era Dios, caben aún más interpretaciones acerca de la presencia del azar a lo largo de su obra. Pero como, hoy por hoy, no hay constancia de que así sea, sería meramente especular. Quien sí lo creía era Robert Winnie, uno de los oyentes que respondió al llamamiento de Auster en la Radio Pública Nacional, cuando tenía seis años. A raíz de una idea de Siri, su mujer, Paul Auster y la RPN concibieron el Proyecto Nacional de Relatos, que vio la luz el 1 de octubre de 1999. Ese día, Paul Auster pidió a todos los oyentes que enviaran sus relatos. Dos requisitos: debían ser verídicos,y breves. De los recibidos, se haría una selección semanal, y los escogidos serían leídos por él en antena. Tras un año, más de cuatro mil personas habían participado escribiendo y enviando sus historias; sus recuerdos; sus momentos gloriosos y sus fracasos. Aquellos que los hicieron felices, y aquellos por los que aún se culpaban Al cabo de unos meses, Auster decidió publicar un libro con los mejores. Seleccionarlos no debió de ser fácil. Finalmente, recopiló los 180 que le parecieron “más humanos, auténticos y atractivos”, dando lugar a este libro. De los 180, uno se inserta en el prólogo, y los otros 179 se distribuyen a lo largo del mismo, agrupados en diez categorías (Animales, Objetos, Familias, Disparates, Lágrimas y estupideces, Extraños,  Guerra, Amor, Sueños, y Meditaciones), en función de su argumento. Pero, en realidad, todos, aunque puedan clasificarse formalmente en cuanto a contenido, hablan de lo mismo: el ser humano. De sus sueños. Sus anhelos. De padres, hermanos, tíos, primos. De alegrías y decepciones. De la guerra. De sentimientos, en suma. Es lo que lo hace un libro universal,...

Entrevista a Luis Mateo Díez...

Primavera. Parece que sobre Madrid descarga una nevada improbable. Sin embargo, los copos de polen parecer bailar, sin ton ni son, al ritmo de una brisa distraída, negándose a tocar el suelo. Los que terminan posándose en el suelo vuelven a elevarse cuando sienten otra brisa nerviosa y ruidosa: la que provocan los vehículos que van y vienen sobre el asfalto. La luz del sol ayuda a que la estampa se tiña de un encanto que parece imposible en una ciudad como Madrid; una ciudad castigada por la contaminación, un ruido que se hace insoportable en algunos lugares y una suciedad que ya comienza a ser parte fundamental del decorado. Madrid enseña una belleza propia de postal antigua. Luis Mateo Díez me recibe en su domicilio. No coincidíamos desde hacía algún tiempo. Aprovechamos para preguntarnos sobre la familia, sobre nuestras obras en marcha, sobre el futuro más inmediato. Sobre esas cosas que nunca aparecen en las entrevistas ya escritas. El salón es luminoso. Sobre la mesa, los libros que está leyendo. Algo de Pérez Galdós, novela negra norteamericana, la nueva edición comentada de una de sus novelas.Mientras miro los ejemplares, le muestro mi preocupación respecto al mundo editorial. «Vivimos en una sociedad bastante degradada en muchos aspectos. En el caso de la literatura, la degradación llega desde el descrédito de la ficción como fuente de conocimiento humano. Y este es un problema que llega desde un mundo editorial comercializado en exceso, que ha olvidado al lector que se nutre del libro y se ha acercado a un cliente que compra, pero no lee. Ya dije en su momento que vivimos en un mundo en el que escriben novelas quienes no son novelistas para lectores que no leen. Por tanto, hay que fabricar un producto...

Dimensión de la masculinidad...

Vive la France. La fotografía pintada de Pierre y Gilles que representa a tres futbolistas desnudos en un estadio, vestidos solamente con las medias en los colores de la bandera tricolor, sacudió a la sociedad austriaca, causando un escándalo que obligó a censurar las imágenes de las banderolas publicitarias de las calles. ¡En Viena!, donde los músculos erectos de Los trabajos de Hércules adornan con sus miembros titánicos las entradas del palacio imperial de Hofburn. En todas las posturas, con toda la obscenidad de sus escorzos. Una clara señal de hipocresía que centra el foco sobre lo que investigaba la exposición: el momento –histórico y mental- en el que el cuerpo desnudo de un hombre deja de ser algo artístico, intrascendente, banal, que habita impunemente las fuentes públicas y los dinteles de los templos, para convertirse en algo intencionado y perturbador. Sucedía en una exposición del Leopold Museum en 2012. Rápidamente, Francia recogió el testigo alrededor de la misma imagen, que tiene también un mensaje político, en cuanto que pretende representar a su selección nacional de fútbol –blanc, black, beur; blanco, negro, moro- que se alzó con la Copa del Mundo en 1998. A la multiétnica sociedad francesa con sus luces y sus sombras. La exposición del año pasado en el Musée d´Orsay, Masculino Masculino, el hombre desnudo en el arte desde 1800 hasta nuestros días, esquivaba el escándalo y profundizaba en la revolución de los cuerpos, proyectándose con otra imagen emblemática de la misma pareja de artistas franceses, Mercurio (Enzo Junior) (2001), lo mismo que hace el museo mejicano. Más académica, mitológica, simbolista. Donde lo transgresor es esa encarnación por la que un joven humano se convierte en un dios por mediación del arte, y no al contrario. Esa doble masculinidad a la...

Ilona llega con la lluvia...

Álvaro Mutis es ese escritor colombiano que murió en México el año pasado. Maqroll el Gaviero es ese personaje que creó para darle vida en varias de sus obras, entre ellas, en la novela Ilona llega con la lluvia. Es una novela fresca, húmeda… Lluvia, alta mar, puerto, sexo, calles inundadas, aires tropicales, vodka doble con hielo. Maqroll se embarca rumbo a Panamá en una nave cuyo capitán, Wito, es un viejo amigo que lo contrata para realizar las tareas de contabilidad. Pero no hay mucho que contabilizar, más bien nada, pues Wito está quebrado. A este quiebre inicial, que es ajeno, le sigue el propio. Maqroll, ya en tierra firme, en Panamá, no tiene dinero. El conserje de un hotel que ocupa le ofrece un trabajo que está por fuera de la ley y Maqroll lo acepta hasta ver de cerca el peligro y renunciar al riesgo. Lo ayuda a tomar esta acertada decisión Alex, el cantinero del bar que frecuenta. Pero la salvación es la mujer, que en esta novela siempre llega como una aparición mágica. Ilona llega mágicamente con la lluvia, como si llegara porque lloviera, así de fantástico. O a la inversa también funciona: como si la lluvia la anunciara. No podrían haberse conocido bajo un cielo despejado Maqroll e Ilona. Así como el día que se ven por primera vez afuera del bar diluvia, este reencuentro fortuito también sucede con una cortina de lluvia torrencial como telón de fondo. Lo fortuito es una clave del relato; una llave mágica que activa el movimiento de las acciones. Lo casual, el azar o el destino es lo que mueve a los personajes. Ellos se mecen por la vida como hojas arrojadas al caudal del río. Hay otra mujer, que al igual...

Malentendido en Moscú: Aviso a navegantes...

Simone de Beauvoir escribió Malentendido en Moscú entre 1966 y 1967. El texto debería haber formado parte de la compilación La mujer rota, pero fue la propia autora quién acabó rechazándolo, de modo que no se publicó hasta 1992, en la revista Roman y a título póstumo. En España, la novela ve la luz en Navona Editorial en una primera edición del mes de octubre de 2013, tratándose de una versión traducida por Joachim De Nys y prologada por Rosa Regàs. Protagonizan el relato Nicole y André, una pareja de profesores parisinos que, ya jubilados y en la sesentena, -década considerada en el texto como antesala de la decrepitud-, realizan un viaje a Moscú para encontrarse con Masha, la hija de André. El periplo realizado por los tres personajes es identificado por los biógrafos de Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir con el que estos últimos realizaron por la Unión Soviética en el verano de 1966, acompañados por Zonina, traductora al ruso del filósofo y una de sus presuntas amantes. El núcleo temático de la obra lo constituye, sin duda, la vejez, inevitablemente proyectada a cualquier otra faceta de la vida: el desgaste del amor de larga evolución, el declive físico, la estupefacción del individuo ante la urgencia del paso del tiempo, la decepción ante un mundo que no cambia, o cambia de forma diferente a como pensamos que lo haría… la vejez como hecho sorpresivo e incontrovertible y como lente a través de la que se filtra todo lo demás; la ancianidad como epílogo vital en el que todo parece tornarse repetido y trabajoso. El argumento de la novela es un esqueleto muy sencillo sobre el que se soportan las reflexiones que los dos personajes protagonistas realizan a lo largo de su...

Crónica de una muerte anunciada...

Cuando en 1982 a Gabriel García Márquez le dieron el Premio Nobel de Literatura, el autor colombiano pronunció un discurso que comenzaba citando una crónica sobre las Indias a la que se refirió como una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Esa crónica parecía una aventura de la imaginación por su carácter de fantástico y maravilloso, mítico o legendario; pero la calificó como rigurosa, y eso la acercaba al mundo de lo real. En esta existencia de lo maravilloso en lo real está la esencia del realismo mágico, que fue bautizado con una pregunta pronunciada por Alejo Carpentier: ¿Qué es la historia de América Latina sino una crónica de lo maravilloso en lo real? Crónica de una muerte anunciada no es una obra reprentativa del realismo mágico como lo es Cien años de soledad, pero sí es una obra representativa de García Márquez, que es uno de los principales representantes de ese movimiento literario. Crónica de una muerte anunciada es una crónica, y por eso se acerca al género periodístico, aunque conserva rasgos de lo extraordinario (una pistola se dispara, atraviesa una pared, recorre todo el comedor de la casa vecina, atraviesa la plaza del pueblo de lado a lado y termina su recorrido en un santo de yeso del altar de la iglesia del pueblo). Es, también, la narración de los hechos y de los testimonios de esos hechos sobre una mañana: la mañana siguiente a la boda de Ángela Vicario con Bayardo San Román. Esa mañana transcurre en una espera (los hermanos Vicario esperan a Santiago Nasar para matarlo), un anuncio pronunciado varias veces (los hermanos Vicario anuncian que van a matar a Santiago Nasar), un desconocimiento (Santiago Nasar es prácticamente el único del pueblo que desconoce...

El erotismo

Este ensayo del prolífico pensador, agitador y novelista francés, Georges Bataille, resulta enjundioso y rico. Tiene en su lectura el presupuesto básico de no mostrar una tesis masticadita haciéndose garante de una modernidad por la que todo texto debe ser sembrador de dudas susceptibles de hacernos preguntas a nosotros mismos. El tema es el de eros y misos como contradicción humana y literaria, pasando de desmitificar la plétora o euforia sexual a ahondar en ello desde un estudio pormenorizado de la figura del marqués de Sade primero y de autores místicos finalmente. Alguien que hace subyacer su deseo a algo inmaterial pierde pie en la realidad, de tal forma, lo interesante en estos místicos es ver cómo morir porque no se muere; acaba viviéndose más, ya que el gozo y el dolor permanecen tan pegados vital e inextricablemente que, también, vemos hoy más sabiduría que misticismo en el verso de Santa Teresa de Jesús. Empieza haciéndose cómplice Bataille de la modernidad en que vive, buscando en rasgos podríamos decir que libertinos, la búsqueda de nuestra razón de ser. A medida que divisamos las consecuencias a través de un estudio pormenorizado del mal, se consigue cierta empatía con la víctima o desvirtuación del héroe psicópata. Esto no lo sabemos si lo hace premeditadamente, pero a mitad de libro incluye unas láminas que instruyen adecuadamente sobre el sadismo, que sin llegar a escandalizar, sí pueden ser óbice de reflexión sobre el mal en estado puro. Editada por Tusquets en su colección Fábula, el libro muestra partes densas y tiende a repetirse, si bien tiene nervio a la hora de objetivar más el sufrimiento místico que el vacío sádico. Trata de montar una estructura sobre el amor, que lejos de considerar lo corporal como extraño, pretende volver...

La vieja tortuga deriva hacia un compromiso mayor Abr29

La vieja tortuga deriva hacia un compromiso mayor...

Vetusta Morla es un nombre propio que conocen de buena mano tantos los admiradores de Michael Ende como los fanáticos del rock español. Respecto a estos últimos, el nombre está dando mucho de que hablar estos días. Porque el grupo que se ha erigido en bandera de la música indie española (un término este que, probablemente, creará confrontaciones hasta el último de los días en que sea utilizado) ha estrenado nuevo disco recientemente. Su tercer trabajo de estudio, La deriva, era muy esperado. Sobre todo después de que, en el año anterior, el grupo oriundo de Tres Cantos ofreciese un único concierto en esta península, centrando su gira en Latinoamérica. Pero La deriva ya es una realidad. Doce temas que miles de seguidores esperaban con ansia y temor a partes iguales. Porque cuando un grupo ofrece tanto, siempre existe un miedo respecto de la siguiente obra que lleven a cabo. ¿Dará una vuelta de tuerca a su estilo? ¿Tratará de reinventarse para no caer en la inercia de no superar sus trabajos anteriores? ¿Logrará mantener el nivel que hasta entonces ha mostrado? En este disco se ofrece respuesta a todas estas preguntas. Y, lo que es mejor, se ofrecen otras contestaciones con las que el seguidor, tal vez, ni siquiera contaba. El primer single que la banda mostró como adelanto lleva precisamente el mismo título que el que presenta el disco. Una canción en la que Vetusta Morla (nombre de la anciana tortuga tan entrañable de La historia interminable, del ya citado escritor alemán) desvelaba los primeros matices generales de su última creación. A través de La deriva se podía comprobar que el grupo no se había dejado llevar por experimentos, ni por nuevas fórmulas que buscasen una metamorfosis. Pero sí se detectaba algo...