Las vírgenes de las rocas...

Esta novela nace con una vocación leonardesca: Yo haré una ficción que significará grandes cosas. Esta cita del polímata -luz del Renacimiento- y las sucesivas que encadenan los capítulos, denotan la intención desmesurada de su autor. Grandes cosas son para Gabriele D´Annunzio el sentimiento amoroso y la emoción, las sitúa por encima de todo, y las trabaja mediante su hiperestésica manera de narrar. Pero Las vírgenes de las rocas es, sobre todo, la historia de una frustración. D´Annunzio quiere ser enciclopédico, académico, grande. Busca la trascendencia. De alguna manera la consiguió para su vida y, en consecuencia, para su obra. Como casi todas las novelas modernistas, ésta trata de la melancolía, de la decadencia de las grandes estirpes, de la morbosidad de las antiguas familias. Bebe en la novela y en el arte clásicos. En la Historia. Pero todo en Las vírgenes de las rocas está supeditado a la puesta en escena hasta quedarse prácticamente solo en eso, en un hermoso aparato escenográfico. Gabiele D´Annunzio fue un iluminado poeta, excesivo y excéntrico, aristocráticamente italiano, en el sentido en el que se sintió heredero de glorias inciertas y perdidas. Su lenguaje de bardo es sonoro, colorista y brillante como un fuego de artificio. El escritor merece ser redescubierto, sobre todo en España, donde es desconocido o denostado. Sus veleidades políticas empañan su trabajo. Calificación: Muy curiosa. Tipo de lector: Aficionados al decadentismo. Tipo de lectura: Espesa. Argumento: Intenso. Personajes: Excesivos. ¿Dónde puede leerse?: En un viejo palacio...