Alguien dice tu nombre...

Alguien dice tu nombre es una novela en la que se habla de la literatura. Del oficio de escritor, de lo que puede llegar a representar para todos, de cómo la realidad se descompone por completo para colocarse, de nuevo, formando un microcosmos con entidad propia ordenado en frases. Habla de las palabras, de la imaginación, de la fabulación, de la realidad convertida en herramienta y de la herramienta que es la escritura creativa convertida en realidad. Alguien dice tu nombre es una excelente novela salpicada de un lenguaje exquisito, de reflexiones profundas, de imágenes potentes que se escapan con habilidad de los lugares comunes y manoseados. Luis García Montero construye el relato utilizando un narrador personaje que nos lleva de un sitio a otro sin empujones; con solvencia y verosimilitud aun cuando se trata de puras invenciones las que relata como si fueran certezas. León Egea, mientras el mundo, retrata una sociedad miedosa, un país que se quedó parado en los paredones y no termina de arrancar hacia el futuro; dibuja un escenario árido con todos aunque se ceba con las mujeres y los perdedores. Dibuja la tristeza de muchos y una felicidad reservada a los que supieron aprovechar una oportunidad indecente y fructífera. Pero, también, como en la trama de una buena novela, por debajo de la imagen más superficial, se va construyendo la salida de un túnel que lleva a la esperanza. El mundo de León es la periferia más gris de un futuro que merece la pena. Desde el principio, el narrador hace una declaración de intenciones muy clara: quiere ser escritor porque la escritura es una forma de resistencia. Esa es la fuente de la que bebe León. Tiene cierta gracia cómo va utilizando lo que le han enseñado...