Tragedia y comedia clásica como explicación del presente Jul15

Tragedia y comedia clásica como explicación del presente...

Teatros Romanos de Andalucía quiere acercar la obra teatral clásica, o adaptaciones de la misma (con el añadido de una opereta firmada por Jacques Offenbach), a miles de espectadores. El pasado año fueron más de 8.000. Serán los enclaves arqueológicos de Itálica (Santiponce, Sevilla), Baelo Claudia (Tarifa, Cádiz) y el Teatro Romano de Málaga, los escenarios inigualables en los que se desarrollará un programa pionero. Plauto, Eurípides, Aristófanes, entre otros, llegan como modo de contarnos el mundo. Porque el mundo es lo mismo desde que lo es. Lo hemos ido disfrazando, pero la esencia es insustituible. Por ello y por el carácter universal y atemporal de estas obras, esta actividad se hace imprescindible en el panorama artístico andaluz. Plauto es uno de los autores destacados en esta actividad propuesta por la Junta de Andalucía. Logró para Roma una adaptación de la Comedia Nueva Ateniense. Roma acababa de descubrir la cultura griega y no soportaba, aún, la moda que, posteriormente, helenizaría todo a su paso. La sociedad gravemente enferma era el centro de las comedias de Plauto. Alejado del patriotismo bélico, dibujó la ingenuidad más pueblerina situada en pueblos arcaicos. Sus escenas se llenan de gentes marginales (pícaros, cortesanas, parásitos, esclavos, nuevos ricos) y gracias al léxico callejero sumado a la fluidez en los diálogos, logra que el romano medio se olvide de un mal sueño llamado Cártago. Como nos pasa a nosotros con la crisis. Una de las obras de Plauto que se representará en los teatros romanos es Los Gemelos; una comedia de enredo que recuerda a todo o que se ha escrito posteriormente y que resulta modernísima. La confusión llena el escenario y provoca que los personajes vayan de un lugar a otro buscando explicaciones que el espectador ya conoce desde el principio...

Les Contes d’Hoffmann: Ópera sin manual de instrucciones May28

Les Contes d’Hoffmann: Ópera sin manual de instrucciones...

Que un montaje de estas características tenga que ser explicado es mala señal. Si la intención no está clara, si eso queda para paladares exquisitos o cercanos al creador, es que algo está fallando. Christoph Marthaler y Anna Viebrock, director de escena y escenógrafa de esta producción del Teatro Real de Madrid que representa Les Contes d’Hoffmann, intentan explicar (al menos parcialmente) por qué nos han contado las cosas de ese modo. Y lo hacen a través de un poema que recita Altea Garrido, (del que es autor Álvaro de Campos; si lo prefieren Fernando Pessoa), así como quien no quiere la cosa, rompiendo el ritmo de la ópera porque se le ocurrió a alguien en un momento de inspiración grandiosa. Además, se recita con una rapidez que no permite al espectador entender lo que está pasando ni lo que se le está diciendo. Prescindible por innecesario. Prescindible por necesario y explicativo. No hay excusa alguna para algo como esto, ni para la puesta en escena que nos presentan como si fuera el invento del siglo; un invento que no aporta nada, absolutamente nada, a la obra de Jacques Offenbach. ¿Cuándo se van a enterar algunos de que la imagen artística es un elemento que hace posible y busca la comunicación y que sin un entendimiento mínimo del espectador esa imagen se queda vacía? En realidad, esa imagen, se queda en el lugar en el que se ideó: en lo exclusivo para unos pocos y en el regocijo propio del creador pagado de sí mismo. A este paso, el público que acude a la ópera va a tener que leer media docena de libros (del director de escena no del autor de la ópera) y un manual de instrucciones redactado por un erudito dedicado...