La bandeja Smarphoneana May13

La bandeja Smarphoneana...

La mirada que Gilles Deleuze ofrecía en su Posdata sobre las sociedades de control (en las que arribaba las sociedades disciplinarias de Foucault) se ha quedado corta. Si el filósofo francés levantara la cabeza, y echara un vistazo a la cantidad multiplicable de adeptos- adictos a las nuevas tecnologías que hay y que no se atreven a desconectar, se indignaría. El planteamiento foucaultiano, que referencia Deleuze, no necesita ningún relato de ciencia- ficción que pronostique el modo en que nos tocará vivir porque ya sabemos que “el collar electrónico” (Deleuze, 1991, pág. 44) lo llevamos puesto a todas horas. Nos quejamos de que nos es difícil conciliar el sueño, pero no caemos en que puede deberse a la hipertrofia cerebral que produce la saturación informativa a la que estamos sometidos. No cuestionamos el cercado tecnológico en el que nos movemos y no atisbamos un sentido alternativo en los que nos rodean. Cuando el otro no es más que un “casi yo”, la diferencia un mero matiz y la identidad una imposición, no viene a cuento que el salvaje de Aldous Huxley aparezca en la escena del 2014. La cultura actual, que conforma el modo de ser de nuestra sociedad tecnológica, corre el peligro de “descarnalizarse”, de condenar a las personas a su individualidad por el tiempo que pasamos frente a la máquina y en la máquina. La gula tecnológica ha engullido la carnalidad. Vivimos la mayor parte del tiempo en soledad material. Nuestros encuentros son, cada vez, más virtuales. Lo común es la salvación de las distancias, porque el desplazamiento se vuelve un sobre esfuerzo difícil de soportar. La mayoría de los productos culturales están prensados en lo digital. Los teatros, los conciertos, las exposiciones están digitalizadas. Tenemos acceso directo a la cultura de...