Les Contes d’Hoffmann: Ópera sin manual de instrucciones May28

Les Contes d’Hoffmann: Ópera sin manual de instrucciones...

Que un montaje de estas características tenga que ser explicado es mala señal. Si la intención no está clara, si eso queda para paladares exquisitos o cercanos al creador, es que algo está fallando. Christoph Marthaler y Anna Viebrock, director de escena y escenógrafa de esta producción del Teatro Real de Madrid que representa Les Contes d’Hoffmann, intentan explicar (al menos parcialmente) por qué nos han contado las cosas de ese modo. Y lo hacen a través de un poema que recita Altea Garrido, (del que es autor Álvaro de Campos; si lo prefieren Fernando Pessoa), así como quien no quiere la cosa, rompiendo el ritmo de la ópera porque se le ocurrió a alguien en un momento de inspiración grandiosa. Además, se recita con una rapidez que no permite al espectador entender lo que está pasando ni lo que se le está diciendo. Prescindible por innecesario. Prescindible por necesario y explicativo. No hay excusa alguna para algo como esto, ni para la puesta en escena que nos presentan como si fuera el invento del siglo; un invento que no aporta nada, absolutamente nada, a la obra de Jacques Offenbach. ¿Cuándo se van a enterar algunos de que la imagen artística es un elemento que hace posible y busca la comunicación y que sin un entendimiento mínimo del espectador esa imagen se queda vacía? En realidad, esa imagen, se queda en el lugar en el que se ideó: en lo exclusivo para unos pocos y en el regocijo propio del creador pagado de sí mismo. A este paso, el público que acude a la ópera va a tener que leer media docena de libros (del director de escena no del autor de la ópera) y un manual de instrucciones redactado por un erudito dedicado...