Lohengrin: La dualidad del universo Abr08

Lohengrin: La dualidad del universo...

El Teatro Real de Madrid se vuelve a vestir de gala. Llega la ópera Lohengrin de Richard Wagner. Wagner estaba convencido de que la ópera no podía ser el territorio escénico en el que un cantante se luciera; estaba convencido de que la ópera no podía ser el lugar de disfrute de un público que quisiera pasar el rato. Por ello, optó por hacer regresar la poesía intentando construir un solo elemento integrador. La importancia de la orquesta, limar distancias entre recitativos y arias, acabar con la extravagancia de la floritura vocal; lograr un todo formado por música, poesía, danza y plástica; eran los objetivos del compositor alemán. Lohengrin, ópera que se representa desde el 3 de abril y podrá disfrutarse hasta el próximo día 27, fue el puente trazado entre esa idea casi obsesiva de Wagner y su posterior concepción de ópera como obra de arte total. Por ello, por ser una pieza de tránsito, aparecen esquemas tradicionales en la partitura. Ya se dejan ver algunas constantes de lo que el alemán buscaría constantemente y aparecen temas recurrentes como la redención por el amor y los valores del pueblo germano. En Lohengrin, Wagner interpreta y reescribe la mitología alemana. Esta obra es un relato en el que se enfrentan la maldad con la bondad, la zona más oscura del alma humana con la más limpia y transparente, el amor y el odio, la magia y la fe, el Dios monoteísta y los dioses paganos. Estos son los vehículos utilizados en el libreto para plantear el tema más importante de la obra: la duda y las consecuencias de su presencia. Y la orquesta (mucho más importante que en obras anteriores de Wagner) se convierte en un protagonista más. El director musical, Hartmut Haenchen lo...