Renacida – Diarios tempranos, 1947-1964...

David Rieff, ese hombre que escribió: «En retrospectiva, me doy cuenta de que mi madre nunca hablaba mucho sobre la muerte», tuvo que tomar una decisión: qué hacer con los escritos que su madre, Susan Sontag, dejó inéditos tras su muerte y sin instrucciones de cómo proceder ante ellos cuando ya no estuviera en este mundo. La escritora y ensayista no había dicho nada al respecto precisamente porque ella no asumía mucho su muerte, y en lugar de dar indicaciones sobre su obra en la etapa avanzada de su enfermedad, se encargó de pelear por vivir. Hasta el último día Sontag «inhaló con fuerza», y lo sabemos gracias al conmovedor relato que su hijo publicó tras la muerte de ella en The New York Times Magazine, titulado «Nadando en un mar de muerte». Susan Sontag comenzó en su adolescencia temprana a llevar un diario y es una costumbre que nunca la abandonó. Cuando su vida llegó al final, había alrededor de cien cuadernos que le habían servido de diario íntimo. David Rieff supo que si él mismo no decidía publicarlos, alguien lo haría por él. Renacida -Diarios tempranos, 1947-1964- es el primero de tres volúmenes que integran la selección de los diarios de Sontag. Por ser un diario, es un libro descarnado y sin filtros. No está medido, es explosivo, aunque por supuesto entre el original y esta publicación que le llega al lector media una edición, entre otras cosas, seguramente, para evitar aquellos pasajes irrelevantes como descripciones de las tareas cotidianas que ocupaban muchas páginas. La Susan de estos diarios tempranos es la mujer que no habla de la muerte pero por juventud, no por evasión. Es la que aún no sufrió su primer cáncer ni reflexionó sobre las metáforas del sida, ni...