Todo por una chica

Todo por una chica es una novela de Nick Hornby, autor conocido sobre todo por Alta fidelidad, que comienza con la frase «(…) las cosas me iban bastante bien» y avanza la narración también en ese sentido: bastante bien, en un tono suelto, liberado, gracioso y acertado del narrador Sam, a quien da bastante gusto escuchar (o leer) en estas primeras páginas o capítulos; da gusto conocerlo, nice to meet you, Sam, but… Pero la novela de 302 páginas logra que ese tono peculiar, llamativo, simpático y divertido de Sam comience a resultar de a poco algo reiterativo en medio de una trama sin sorpresas. ¿Es una novela para adolescentes? Sin dudas ese público puede verse mucho más atraído por los personajes protagonistas (Sam y su novia Alicia) que el lector adulto, muy a pesar, esta clasificación, de que la novela no tiene nada que ver con la literatura juvenil ni desde el punto de vista editorial (publicada por Anagrama en uno de esos famosos libros amarillos que todos tenemos, y ojalá muchísimos) ni de la obra misma, que trata del mundo adolescente sin estar perteneciendo al género de la literatura juvenil necesariamente. Hornby maneja humor e ironía de manera admirable, además de ser indiscutiblemente un excelente prosista. Pero (aquí está mi but) esta larga novela va perdiendo interés a medida de que avanza su previsible trama. Que la obra comience con Sam hablando con su póster, o mejor dicho, con la estrella de los deportes que homenajea ese poster, es bastante genial. Este tal Tony Hawk, un gran skater, ídolo de Sam, viene a ser el consejero, reemplazo del padre ausente (y no solo ausente, sino también patético y grotesco) de Sam, cuya pasión, por supuesto, también es el skateboard. El universo de...