La vieja tortuga deriva hacia un compromiso mayor Abr29

La vieja tortuga deriva hacia un compromiso mayor...

Vetusta Morla es un nombre propio que conocen de buena mano tantos los admiradores de Michael Ende como los fanáticos del rock español. Respecto a estos últimos, el nombre está dando mucho de que hablar estos días. Porque el grupo que se ha erigido en bandera de la música indie española (un término este que, probablemente, creará confrontaciones hasta el último de los días en que sea utilizado) ha estrenado nuevo disco recientemente. Su tercer trabajo de estudio, La deriva, era muy esperado. Sobre todo después de que, en el año anterior, el grupo oriundo de Tres Cantos ofreciese un único concierto en esta península, centrando su gira en Latinoamérica. Pero La deriva ya es una realidad. Doce temas que miles de seguidores esperaban con ansia y temor a partes iguales. Porque cuando un grupo ofrece tanto, siempre existe un miedo respecto de la siguiente obra que lleven a cabo. ¿Dará una vuelta de tuerca a su estilo? ¿Tratará de reinventarse para no caer en la inercia de no superar sus trabajos anteriores? ¿Logrará mantener el nivel que hasta entonces ha mostrado? En este disco se ofrece respuesta a todas estas preguntas. Y, lo que es mejor, se ofrecen otras contestaciones con las que el seguidor, tal vez, ni siquiera contaba. El primer single que la banda mostró como adelanto lleva precisamente el mismo título que el que presenta el disco. Una canción en la que Vetusta Morla (nombre de la anciana tortuga tan entrañable de La historia interminable, del ya citado escritor alemán) desvelaba los primeros matices generales de su última creación. A través de La deriva se podía comprobar que el grupo no se había dejado llevar por experimentos, ni por nuevas fórmulas que buscasen una metamorfosis. Pero sí se detectaba algo...