SOMBRAS Y LUCES DE UNA MENTE PRIVILEGIADA, SEGUNDA PARTE Mar17

SOMBRAS Y LUCES DE UNA MENTE PRIVILEGIADA, SEGUNDA PARTE...

Continuamos con el especial sobre el director de cine que comenzamos en el número anterior. Hicimos punto y aparte en Misterioso asesinato en Manhattan, donde Allen experimenta con la comedia y el suspense. De diálogos frenéticos y ritmo alocado, supone el inicio de una nueva etapa, la segunda parte en la vida del genio creador. De Balas sobre Broadway a Magia a la luz de la luna, hay un largo camino en el que no todo han sido rosas, pero si una cosa está clara es que a Woody Allen aún le queda carrete para largo. El mago todavía no ha sacado su último conejo de la chistera. Todo comienza con una panorámica de Nueva York desde el aire. De fondo, Bobby Short crea ambiente con la versión de una famosa canción de Cole Porter –I happen to like New York, I happen to like this town. I like the city air, I like to drink of it… The more I know New York, the more I think of it– música e imagen se mezclan una vez más para recrear ese amor por la ciudad que llena cada fotograma del cineasta. Luces, rascacielos y coches recorren las arterias de la gran manzana. La música se detiene y de repente ahí están, Diane Keaton y Woody Allen juntos de nuevo. Así comienza Misterioso asesinato en Manhattan. Después, el detonante: una conversación de ascensor que desemboca en unas copas en casa de sus vecinos, los House. Todo marcha con normalidad, Woddy Allen está incómodo, Diane no para de cascar y todo el mundo habla sin escuchar al que tiene al lado. La pareja encarna al matrimonio formado por Larry y Carol, él tan neurótico como siempre y ella atrapada en el aburrido rol de ama de...

Delitos y Faltas: Los atajos y Dostoyevski Mar17

Delitos y Faltas: Los atajos y Dostoyevski...

Mientras un delito no puede confesarse, las faltas deben hacerse públicas (aunque sea a una sola persona), porque todo delito procede de faltas que se mantuvieron en secreto, por miedo o estupidez. Son el génesis de algo mayor. Esto es de lo que trata la película Delitos y Faltas firmada por Woody Allen. Desde el comienzo todo se llena de contrastes. Amor frente a desamor; lo superficial ante lo trascendente; la percepción de la realidad del hombre frente a la de la mujer; la mirada clara de un niño frente a la ceguera del adulto; el arrepentimiento frente a la ausencia de sensación de culpa; el amor a Dios frente al miedo que genera la justicia divina; lo inevitable frente al libre albedrío; la comedia frente a la tragedia. Se trata de una excelente película. Como casi siempre en el cine de Allen, nos encontramos con personajes a los que les ocurren cosas corrientes, las mismas que le podrían suceder a usted o a mí. Y se desesperan con y por la misma falta de fuerzas que cualquiera de nosotros. Pero los personajes de Allen tienen alma; piensan y sienten; viven y mueren; toman decisiones equivocadas y evolucionan. Como usted o como yo. Por eso las películas de Allen se convierten en ríos llenos de meandros que hay que transitar cuando se buscan respuestas o preguntas cada vez más difíciles de contestar. El sentido se encuentra en la desembocadura. No hay atajos posibles. Cualquier cosa que pudiera parecerlo (un atajo) lleva hasta la falta y, más tarde, al delito inconfesable que hará del equipaje de la persona una carga insoportable. Los actores y actrices del reparto defienden más que bien sus papeles y Allen realiza un trabajo de dirección con ellos notable. Él mismo forma parte del elenco interpretando al personaje...

Adulterios

Adulterios. Tres comedias en un acto es la cuarta obra de teatro publicada por Woody Allen, e incluye tres piezas con el mismo hilo conductor: la infidelidad matrimonial, que le sirve al autor para dejar al descubierto la faceta menos amable de la condición humana, si bien no tanto por el engaño, como por la forma en que se comportan los personajes una vez descubierto. Y por las razones del mismo. Fundamentalmente, hastío y desprecio, tanto hacia sus parejas, como hacia sus amantes, en casi todos los casos. Cobardía. Y amoralidad. Allen, desde luego, construye unos tipos muy reales; personajes vulgares dentro de situaciones rocambolescas, que funcionan como escaparate impecable e implacable de lo que, por desgracia, no siempre se muestra: la cara real, el auténtico ser de las personas. Y lo poco agraciada que puede ser esta. Riverside Drive es la primera de las tres obras contenidas en el libro. En ella, Jim, un escritor de éxito, espera la llegada de Bárbara, su amante, junto al dique del Hudson,. No hay nadie más en los alrededores que Fred, un mendigo corpulento y desagradable, que, para pesar de Jim, le aborda. Para reclamarle mucho más que una limosna. Sorprendentemente, el lenguaje que Fred utiliza en la conversación es más que culto, y durante ella intercala abundantes detalles de la vida privada de su interlocutor con los de su propia vida; saltando desde su doctorado en Literatura hasta sus ingresos psiquiátricos. Tan fuera de lugar, que, de no ser porque Bárbara se dirige a él directamente, parecería un alter ego de Jim; una proyección creada por su conciencia, para poderse dar a sí mismo la oportunidad de explicar aquello que puede que le esté remordiendo. La segunda, Bloqueo de escritor, comienza con una convencional barbacoa en...

HANNAH Y SUS HERMANAS: UN REGALO DE ACCIÓN DE GRACIAS Mar10

HANNAH Y SUS HERMANAS: UN REGALO DE ACCIÓN DE GRACIAS...

Woody Allen demostró con esta película -que muchos consideraron en su día solo una comedia más- que, además de prolífico director de cine, es todo un autor. La influencia de Bergman por un lado y de Cukor por otro, le convirtió, así, en el realizador norteamericano que más gustaba en Europa. Y que lo siga siendo, con sus más y sus menos. Un servidor descubrió esta gran película de Woody Allen durante una noche de Reyes. La película era un regalo, aunque no era el que suscribe su destinatario, lo que, pasado el tiempo, hace que su comentario esté teñido de cierta nostalgia. Woody Allen, con este film, abandonaba el tono lastimero y protagónico de sus oportunísimas primeras obras (Toma el dinero y corre, Zelig,…) y lo hacía ambientando, desde su por entonces ídolo Ingmar Bergman, una película sencilla y cargada de enjundia filosófica y vital. La producción de Charles H. Joffe resulta, se mire por donde se mire, perfecta. Resultó que Joffe le acompañó hasta que el clarinetista, escritor y director de cine filmase Vicky Cristina Barcelona. Poco después murió. Por aquel entonces, cuando se rodó Hannah y sus hermanas, cuando hablábamos en los corrillos del colegio del cine de Allen, pensábamos que Septiembre e Interiores eran sus únicos dramas. ¡Y qué equivocados estábamos!, sobre todo, al querer clasificar una obra como la del prolífico geniecillo de Manhattan con mimbres tan primarios. Todo empieza y acaba, como tratábamos de sugerir en el título, el cuarto jueves de noviembre de un año cualquiera. Un jueves que para americanos y canadienses es como aquí, en España, la Pascua Navideña; es decir, el día en que la familia se reúne, en este caso con un enorme pavo asado cocinado por la anfitriona principal y donde los...

CUANDO LA OTRA MUJER HACE ESPEJO Mar10

CUANDO LA OTRA MUJER HACE ESPEJO...

Otra mujer es una de las películas de Woody Allen que se apartaron de la comedia. El modo en que plantea la cuestión humana del sentido, las carencias, el vacío; hace pensar en Lacan. La Otra mujer como la noción del Otro en el pensador francés. Woody Allen es una marca que entre cosas nos comunica su virtud de engendrar una película por año. Aunque bien fue relacionado durante mucho tiempo con la ciudad de Nueva York, sabemos que en las últimas películas ha elegido distintas ciudades de Europa para transformarlas en escenario de sus nuevas historias. Es también un genio de la comedia. Con personajes extremadamente neuróticos ha construido tramas inteligentes cuyos protagonistas son intelectuales en conflicto con sus parejas, familia (sobre todo madre, hijos o ex esposo o esposa) o fantasmas personales. Psicoanálisis y óperas de fondo, mucha influencia del cine de Bergman y Fellini (para aprender de ellos o copiarlos u homenajearlos) y diálogos a la altura de la intelectualidad de ese mundo de snobs y sofisticados que hacen de la vida una pieza de análisis; son algunos de sus elementos característicos. Pero Woody Allen es también autor de dramas. Aunque es cierto que la mayoría de las obras que componen su filmografía pertenecen al género de la comedia, otras, probablemente aquellas películas donde más evidente se hace Bergman en lo estético, son dramas. Otra mujer (Another Woman) es una de sus películas dramáticas. Tiene a Mia Farrow de actriz, como en tantas otras, y, también, a Gena Rowlands, la musa de Cassavetes. Otra mujer es una película justa y precisa. Un discurso que tiene lugar en una terapia (aparentemente lacaniana) dispara en otra mujer (Gena Rowlands) los mismos interrogantes, u otros, igual de angustiantes o existenciales, que los que plantea...