Un pequeño síndrome de Stendhal

A. WARHOL. LATA GRANDE DE SOPA CAMPBELL’S RASGADA (BLACK BEAN), 1962.

El arte pop inundo el universo allá por los años 50. Warhol, Lichtenstein, Ritcher o Equipo Crónica, comenzaron a ordenar al arte mundial utilizando medidas nunca antes vistas. Ahora, en el museo madrileño Thyssen-Bornemisza, se puede visitar una exposición que, aunque deja un sabor agridulce y puede no cubrir todas las expectativas del público, merece la pena. Los más pequeños pueden tener un primer contacto con el mundo del arte al encontrarse con personajes que reconocen y con los que empatizan fácilmente.

El Pop Art surge, durante la década de los 50, en Inglaterra y Estados Unidos como una reacción artística ante el Expresionismo Abstracto, usando en contraposión imágenes de la sociedad de consumo y la comunicación de masas, dándoles un sentido diferente hasta lograr una postura estética crítica con el arte. La cultura Pop es el resultado de un estilo de vida, de la democracia, la tecnología, donde cualquier objeto deja de ser único para pasar a producirse en serie. Y surge un movimiento de estilo desnudo, mecanizado e impersonal, que eleva objetos cotidianos a obras de arte apoyándose en la estética.

El dadaísmo, la publicidad, el fotomontaje y el collage son las grandes influencias en el  Arte Pop, que más allá de lo visual, esconden una irónica percepción de la realidad, una crítica de la sociedad de consumo de la que se retroalimenta.

El artista pionero fue Richard Hamilton y su obra «¿Qué es lo que hace a los hogares de hoy en día tan diferentes, tan divertidos?». Roy Lichtenstein y sus composiciones salidas de viñetas de cómic, Tom Wesselmann y la sensualidad como reclamo publicitario, y Andy Wharhol y sus famosas series, forman el Olimpo de los artistas pop. A nuestro país llegaron estas influencias, aunque, como tantas veces, no se puede hablar de un movimiento unitario, debido a la represión política e intelectual existente en aquellos momentos. Sin  embargo, no se debería dejar de mencionar al Equipo Crónica, formado en Valencia en 1963.

R. RAUSCHENBERG. RETROACTIVO II, 1963.

El Museo Thyssen-Bornemisza presenta la primera exposición de Arte Pop en España desde 1992, con más de cien obras que abarcan los inicios del Pop Británico, el clásico norteamericano y su expansión por Europa. La muestra cuenta con la colaboración de más de cincuenta museos y colecciones particulares de todo el mundo. Suena, cuanto menos, atractivo y desde luego que la exposición está diseñada para serlo, para captar la atención del visitante y que se sumerja en el universo Pop. Nada más pasar el control de entrada la composición «Flores» de Warhol recibe al visitante, seguido de un gran cartel amarillo neón que reza: Pop. Esto promete. Durante toda la exposición, cada una de las ocho  partes en que está dividida serán precedidas de estos carteles fluorescentes, algunas incluso con forma de bocadillo de cómic. Son: Collage, que abarca publicidad y cómic; Emblemas, Mitos, Retratos; Paisajes, dentro de la cual podemos ver interiores y naturalezas muertas; Erotismo urbano, Pintura de historia y Arte sobre arte. Para el visitante puede resultar una división un tanto extraña, ya que dentro de cada categoría encontrará autores distintos, épocas distintas, técnicas y escuelas distintas, lo que puede dar sensación de cierto batiburrillo, de incomprensión, cuando después de contemplar Mickey Mouse doble (1981) la obra de Andy Warhol hecha con polvo de diamante, directamente se pasa a observar América, América (1965), el linóleo de Equipo Crónica, dos estilos muy diferentes y dos épocas muy diferentes. Con todo, la muestra resulta espectacular, sobre todo la primera parte, con obras como Look Mickey (1961) de Lichtenstein y Lata grande de sopa Campbell´s rasgada de Warhol. Enorme. En todos los sentidos. Pero el Pop abarcó y estuvo presente en muchos aspectos de la vida, por lo que se echa en falta algún cómic y sobretodo alguna portada de disco; recordemos la que Warhol le hizo a La Velvet Underground, cultura Pop por los cuatro costados. El visitante se desliza por las salas contemplando autorretratos de Warhol, uno que llama mucho la atención es el que se ve a través de una luz negra, series de Elvis, Mickeys, publicidad, cuadros llenos de ironía y algunos tan superficiales que esconden mucha profundidad, como la serie de cuadrículas de Mickey entre las que se cuela una bomba atómica, da que pensar, sin duda. En el apartado Pintura de Historia volvemos a sentir lo extraño de la división de la muestra: El paseo lunar  (1987) de Warhol, está expuesto justo al lado de El abrazo (1976) de Juan Genovés.

EQUIPO CRÓNICA. LA SALITA, 1970.

En resumen, uno entra con muchas expectativas a la muestra, pero le resulta extraña y, sobretodo, se queda corta, con ganas de más de esa mitología con la que engancha el título y con una dulce decepción. Pero merece la pena ir.  Es un lujo estar delante de un Warhol, de un Lichtenstein, de un Ritcher o de un Equipo Crónica. Un pequeño síndrome de Stendhal. Además, hace pensar en lo que ha sido la sociedad desde mitad del siglo XX hasta hoy, el culto a la imagen, la democratización de los gustos, el consumismo, la ironía y paradoja sobre la que descansa la cultura occidental. Por último decir que, a pesar de no ser una muestra enfocada al público infantil, es muy recomendable para niños, que ven en imágenes objetos y personajes familiares con los que empatizan. Y de paso se van familiarizando con el arte y las visitas a museos.

La muestra Mitos del Pop estará en el Museo Thyssen Bornemisza de Madrid hasta el próximo día 14 de Septiembre. Aún están a tiempo.

Mitos del Pop
Museo Thyssen-Bornemisza
Madrid. Hasta el 14 de septiembre de 2014