Viaje al fin de la noche

640px-L.-F._Céline_c_Meurisse_1932
Tachado por muchos de misógino y racista, Louis Ferdinand Celine, autor de esta sombría y a su vez aplaudida novela, fue también, y en sus páginas y prólogo así se sugiere, colaborador del régimen nacionalsocialista alemán durante el conflicto armado más importante del siglo XX.

Narrada con la existencia de un personaje a través de cuyos antecedentes, (podríamos averiguar qué facetas suyas predominan), entremezcla el estilo directo e indirecto mediante frases cortas e imperativas con otras más discursivas. A pesar de ello, la novela es todo menos un panfleto y en ella se narra desde la idea del infierno personal, propio y ajeno, los sufrimientos tanto de un soldado como de un médico.

Situada cronológicamente en todo un punto geodésico tanto histórica como culturalmente, las reflexiones que se hacen a través de Ferdinand o León sobre la psiquiatría o diversas enfermedades terminales que conducen a la desaparición (ese fin de la noche, tantas veces sugerido, que no empieza con el día) son las de un superviviente a la barbarie, alguien que se alza desde su superioridad moral, sobre el resto de los mortales, para descubrir demasiado tarde que él también forma parte de la condición humana. En la manera en que la soberbia propia y ajena hace fenecer todo aliento, encontramos influencia o posible intertextualidad con el Calígula de Albert Camus, por mostrar un referente ideológicamente tan diferente.

Pero se trata sin lugar a dudas de una megalomanía seca, en tanto que el lector que se precie disfrutar de su discurso lo hará entre líneas y a la vez sabrá dejarse llevar por el fluir de un texto que tiene también que ver con Marcel Proust y con otros autores de interés.

A su vez, el texto es un juego de diálogos que forman distintos espejos donde los personajes se miran, algunos de manera más transparente o translúcida, según qué casos. Desde el inicial Arthur, a quién Ferdinand pretende hacer ver su desacuerdo ante el borreguismo como actitud en situaciones límite, hasta llegar al último tercio por la pareja formada por la despechada y patética Madelón, su novio Robinson y el vértice que toma las riendas y pone los cuernos a ambos, León. También es interesante la primera amante del protagonista, Lola, de quién se dice que sabe a vino blanco y seco con mezcla de sílex.

Muy recomendable, la obra se ha convertido en un referente también gracias al cine, siendo citada con frecuencia en la obra de Jean-Luc Godard (especialmente Alphaville), así como ampliamente desarrollada en films como La gran belleza, interpretada magistralmente por Toni Servillo y dirigida por Paolo Sorrentino.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Literario.
Tipo de lectura: Muy disfrutable, a pesar de ser un clásico.
Argumento: Todo y nada de lo humano nos es ajeno.
Personajes: Fieros.
¿Dónde leerlo?: Lejos de una trinchera.