Yo fui a E. G. B.

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Son varios y distintos los fenómenos que, gracias a las redes sociales, han pasado de ser una idea a convertirse en producto con continuidad de followers en Internet.

Este libro trufado de nostalgia y humor (firmado por Javier Ikaz y Jorge Díaz) es un claro ejemplo, que Plaza & Janés ha querido aprovechar y exprimir como un limón, llegándose en breve a la novena edición.

La empatía e identificación en los capítulos está muy lograda, siendo el público objetivo no sólo la generación E.G.B., como el niño o niña que estudió gracias o a pesar de la LOGSE (ese plan de estudios por el que se educaba y jugaba a la vez).

Nuestros padres, por entonces, tenían menos recursos; pero sí nos decían, y con eso también crecimos, que (a su edad) se jugaba más en la calle, que no había tiendas de golosinas (que empezaron a proliferar más en nuestra época); mientras éramos capaces de jugar con un Spectrum, hacer carátulas de discos o pelis sin necesidad de ordenador o reconocer (aún hoy lo hacemos) el chicle Cheiw Junior de fresa ácida a través de su olor.

Viene ampliamente ilustrado con fotografías y dibujitos del momento, recreando desde nuestras series de televisión favoritas, hasta los prohibitivos dos rombos, que nos hacían meternos en la cama con curiosidad y miedo ante lo que pudiéramos ver, para contar al día siguiente en el cole.

Esa memoria por la que hoy recordamos los diez primeros versos de la Canción del pirata de Espronceda, empezó a perderse y poco a poco nos hicimos adictos más a la imagen que a la fuerza de las palabras, sin embargo esta cultura de los iconos aún estaba medio en pañales y apenas nos sirvió para conocer una pequeña parte de lo que hoy tenemos o vivimos cada día.

La plástica y pretecnología nos permitían socializar algo más, pero también nos dimos cuenta de que se mezclaban con la idea de labores femeninas en que el machismo imperante todavía educaba.

Poder desarrollar habilidad manual es algo que para muchos es aún asignatura pendiente, de hecho, ¿realmente se puede construir algo duradero aún hoy que no contenga punzón, segueta o pegamento Imedio?.

Gracias a la música de la época, comprábamos también revistas de cotilleos sobre nuestros grupos favoritos y si el cassette se rayaba, siempre teníamos el boli bic para volver a enrollar la cinta…

Calificación: Muy nostálgica.
Tipo de lector: Muy de marcas.
Tipo de lectura: Sencilla.
Argumento: El mimetismo de aquellos años.
Personajes: Más las cosas que las personas.
¿Dónde leerlo?: Cerca de un colegio.