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Back to de Future: El futuro siempre será nuestro Sep26

Back to de Future: El futuro siempre será nuestro...

El próximo 21 de octubre, miles de personas han confirmado su asistencia virtual a un evento sin precedentes: dar la bienvenida a un personaje de ficción. Ese es el día que Marty McFly, el protagonista de Regreso al Futuro, viajaba más lejos en el tiempo; y legiones de fans se congregarán en Hill Valley, Califormia, tanto físicamente como a través de las redes, para asistir a su llegada. Casi parece mentira, porque eran 20 años los que no eran nada, y han pasado ya 30 desde que Regreso al Futuro nos metió en ese ciclo de viajes en el tiempo de un chaval de 17 años, y su amigo inventor. El futuro al que viajaban ya está aquí y nosotros con él. Por eso, este año 2015 es una fiesta para los millones de seguidores de la trilogía, que cumple, además, 30 años de su estreno. Reestreno anunciado; presentación del documental dirigido por Jason Aron; Nike a punto de sacar al mercado las míticas playeras con robocordones; Lexus trabajando en el prototipo del aeropatín; eventos en todo el mundo; reencuentro de sus protagonistas; un musical que cuenta con la participación del director y el guionista de la saga; una carcasa capaz de convertir un móvil en un DeLorean en miniatura; un cómic; y hasta un Monopoly edición especial “Back to de Future”; son una muestra de la expectación que existe. Lo que no va a haber (desilusión para quienes llevan años esperándolo, y creyeron el anuncio falso indicando lo contrario), va a ser ni continuación ni remake. Robert Zemeckis, el director,  ha sido muy claro al respecto al afirmar que solo se harán cuando él y Bob Gale (el guionista) estén muertos, y sus herederos pierdan la batalla por los derechos. Tal vez, una...

CIENCIA, FICCIÓN, MANGA:  JAPÓN, LA REALIDAD PARALELA Sep26

CIENCIA, FICCIÓN, MANGA: JAPÓN, LA REALIDAD PARALELA...

Aprovechamos este monográfico para prolongar nuestros estudios sobre el cómic ilustrado nipón. La producción manga de Ciencia Ficción es tan extensa que se ha de contemplar en subgéneros. Definimos los más destacados para comprender su evolución. Intentamos un artículo donde ordenar la producción, desde nuestro imaginario occidental, para ofrecer un esbozo, unos ejemplos, el acercamiento a una forma diferente de manejar la fantasía para crear particulares visiones. Decimos Ciencia Ficción para referirnos a un género en el que lo que se cuenta está sometido a realidades que la ciencia permite, anticipa, o consiente que imaginemos, creando un ambiente de verosimilitud. Es perfecta cuando un solo evento, situado en el límite de la ciencia, da paso a una realidad inhabitual que funciona con perturbadora normalidad: un artefacto para navegar bajo el agua, platillos volantes, un ingenio tripulado hacia el futuro. La Ciencia Ficción arranca en Japón con la difusión de las novelas de Julio Verne y H. G. Wells, crece en la postguerra mediante la influencia extranjera. Con el manga se desborda hasta convertirse en un paradigma. Japón es la única sociedad post-apocalíptica. Transformada por dos explosiones nucleares, recorrida por tifones monstruosos, atrapada en su insularidad, azotada por maremotos, amenazada por erupciones volcánicas. El crecimiento de su población, la desmesura de sus ciudades, o su sociedad interconectada la han convertido en un país de Ciencia Ficción. Lo más improbable ha devenido cotidiano, superando a la ficción que se ha convertido en modelo -más que en invención- con sus tribus urbanas, sus megápolis domóticas, el cibersexo y la tecnificación. Descartamos una parte de la producción porque ya hemos dedicado un artículo pleno al mecha –ingenios mecánicos- pero quedan en la recámara androides, robots y exoesqueletos para arrancar la historia del manga de Ciencia Ficción. Comienza –como no-...

Esculturas desde el futuro presente Sep26

Esculturas desde el futuro presente...

Patricia Piccini (Sierra Leona, 1965), uno de los máximos referentes en el hiperrealismo escultórico, nos visitará el próximo Noviembre en LABoral Centro De Arte, una ocasión excepcional para acercarnos a su sorprendente trabajo en nuestro especial de ciencia ficción. En Alien, Ridley Scott y  H.C. Giger crearon el monstruo definitivo, una sofisticada línea de intersección entre lo humano y lo animal, no solo en una morfología a la vez bípeda y en extremo desagradable, sino en un comportamiento inteligente a la vez que agresivamente instintivo. Aquel extraterrestre presentaba a la perfección lo siniestro como algo familiar y perturbador, en este caso con terroríficos resultados. Gran parte de la ciencia ficción, anterior o posterior al film de Scott, se ha situado en la misma línea, presentando criaturas alienígenas o futuristas como amenazas para el ser humano, terribles representaciones de un futuro amenazante. El trabajo de la artista multidisciplinar Patricia Piccini la sitúa justo en el lado opuesto y nos plantea una convivencia con extraños seres, que pareciesen el resultado de una avanzada manipulación genética, del todo cercana, amigable y colaborativa. La ciencia ficción de los últimos años ha reconducido la vanguardia tecnológico-mecánica hacia procesos que introducen las transformaciones bajo nuestra propia piel, trasladando las modificaciones desde los objetos hacia los sujetos. Obviamente los avances en investigación genética y biomedicina tienen un peso fundamental en esta nueva interpretación de nuestra perspectiva futura, pero esta viene acompañada de la despierta e inagotable necesidad por explorar los límites de la naturaleza. Patricia Piccini nos muestra en su trabajo extrañas criaturas objeto de mutaciones o desviaciones provocadas, que se instalan en un inquietante punto entre la normalidad y la deformidad con la irresistible atracción de un logrado hiperrealismo. Sus dibujos, videos y, sobretodo, esculturas, muestran cuerpos que parecen reales...

Los fans de la Ciencia Ficción: ¿Ineptos sociales, inadaptados culturales y locos? Sep26

Los fans de la Ciencia Ficción: ¿Ineptos sociales, inadaptados culturales y locos?...

¿Qué tienen de especial los grupos de personas que siguen con pasión las series de Ciencia Ficción, los cómics sobre La Guerra de las Galaxias o la saga Star Trek? La idea que se maneja de forma habitual por buena parte de la sociedad es, tal vez, injusta en exceso. Seguir a The Beatles no te convierte en un ser raro. Disfrazarte de Darth Vader ya es otra cosa. “Ingresar en el reino de los fans supone escapar de lo mundano para entrar en lo maravilloso”. Dos de agosto de 2015. Garganta de los Montes (Sierra Norte de Madrid). Un grupo de hombres y mujeres interrumpe la celebración de una boda ficticia para defenderse del ataque de unos Dementores. Se trata del campamento Campus Potter. Siempre ha parecido que, socialmente, existe una concepción del fan del género fantástico y de la ciencia ficción un poco tirada por los suelos. Parece ser que hay fans de Los Rolling y, luego, frikis que disfrutan gastando dinero en figuras coleccionables de La Guerra de las Galaxias o en disfraces de Star Trek y superhéroes. Se trata de esa extraña pasión que todos tenemos por juzgar y generar catálogos alrededor de los que nos resultan diferentes. Henry Jenkins, en su Star Trek respuesta, reinterpretada y reescrita, cuenta: “Un artículo de Newsweek de 1986 describía a los fans como chiflados obsesionados con las trivialidades, los famosos y los coleccionables; como ineptos sociales, inadaptados culturales y locos”. Nos cuesta entender que se trata de una comunidad más, suscrita a una corriente de algo que les gusta. No es muy diferente, en el fondo, participar en un foro de Blade Runner o subir una foto a Instagram; una plataforma en su origen cerrada, destinada a los amantes de la fotografía y...

Fahrenheit 451

En mil novecientos noventa y tres quise ser El Origen de Thomas Bernhard. El veinticinco de septiembre de dos mil quince quiero seguir siéndolo. Me recuerdo sentado en la silla de estudio pensando sobre la novela que acababa de leer. Fahrenheit 451. Me recuerdo sentado, pensando sobre el libro que elegiría en el caso de verme en una situación como la que se describe en esa novela. Pero, sobre todo, me recuerdo asimilando lo que acababa de entender y que no había sido capaz de ver con claridad hasta ese momento. El escritor tiene una responsabilidad, casi trágica, con la humanidad y con su humanidad. Lo que escriba será, tanto si es malo como si es bueno, parte de esas humanidades; lo que destruya o deje que destruyan otros estará haciendo trizas buena parte de esa herencia. No hay una sola cosa que un ser humano haya realizado que no hereden todos y cada uno de los hombres y mujeres que nazcan después de él. Cada uno manejará eso como pueda, cada uno será distinto por ello. Pero, si es modificada por una distinta y enlatada, el ser humano ser convertirá en una burda imitación de sí mismo. Todos iguales, todos viviendo una felicidad absurda y mortecina, todos mediocres. Ray Bradbury, autor de la novela, nos muestra esas cosas heredadas en forma de libros que son quemados por bomberos que derraman petróleo con sus mangueras en lugar de agua. El poder convirtiendo al ser humano es un rebaño atontado que habla con personajes imaginarios de la televisión (como los muchachos que pasan horas jugando con su consola o los adultos que confunden Internet con una casa de citas gigantesca). Y un grupo de hombres y mujeres diferentes porque no están de acuerdo con ese poder...

Matadero Cinco

Novela antibelicista con ribetes de ironía y fino humor, en la que predomina la injerencia alternada con narración y testimonio. Y es que el autor parece ser consciente de sus limitaciones a la hora de contar una guerra, pues en ella sólo hay desesperanza y horror; de hecho cuando éste habla con un amigo sobre la necesidad de construir una historia sobre toda guerra, el amigo le contesta que esta necesidad no es tan fehaciente y productiva como la de realizar una novela antiglaciar, pues el frío en los polos quizás sea un reclamo igualmente justificado. Estas conversaciones que Kurt Vonnegut suele presentar como prólogo o declaración de intenciones de sus novelas (recordemos su tremenda visión de la vejez en Desayuno de campeones) sirven para jugar tramposamente a aleccionar al lector antes de leer y perderse por los múltiples y surrealistas caminos por donde habitan sus personajes, caminos de lo más insospechado y que recorren en este caso los avatares de un hombre que vivió la guerra en Dresde, desde un viaje en el tiempo por el que se ven sus precuelas y secuelas y donde queda demostrado que la tesis de Darwin, según la cual los hombres débiles está bien que perezcan, se hace palpable, patética y risible. El protagonista es Billie, un tipo que viaja durante sucesivas décadas a paisajes dantescos de horror, donde los destrozos de las ametralladoras le hacen velar por la utilidad inútil de objetos, trasladándose también en viajes en naves espaciales a Trafalmadore, planeta extraterrestre que utiliza como idioma un código ininteligible y por el que el protagonista descubre que en literatura, cuenta más la belleza de lo soñado o vivido (esto es, las pequeñas cosas), que el malestar de lo vivido. Calificación: Interesante. Tipo de lector: Cualquiera que piense que...

Una ciudad flotante

Tratamos de un relato que no ha envejecido bien, alejado de las fantásticas novelas que levantaron el mito de Julio Verne como escritor visionario. Aparenta ser un híbrido entre la crónica viajera y la ficción, que viene con un toque de romanticismo bastante pedestre y traído por los pelos. Es el viaje por mar que repasamos en otras obras del autor, fascinado aquí también por la ingeniería y la mecánica, con un abuso del leguaje técnico que hoy nos resulta arcaico. Viaje incierto sobre Una ciudad flotante, a pesar de la técnica moderna y de la confianza que en ella deposita el narrador. En la edición de RBA, se añade otro relato breve, embrión de novela o narración pergeñada, mucho más interesante -por lo anecdótico-; se trata de Los amotinados de la Bounty, un relato de ambiente histórico y marinero basado en unos hechos reales sucedidos en los mares del Sur a finales del siglo XVIII. Parece que no es totalmente obra del propio Verne, sino la corrección del original de un geógrafo de la Biblioteca Nacional de Francia llamado Gabriel Marcel, cuyos derechos habría comprado el escritor galo. La historia ha sido adaptada al cine y a la literatura en numerosas ocasiones. Dos obras menores. Calificación: Mediocre la primera e interesante la segunda Tipo de lector: Verneanos irredentos y aficionados al relato marinero aunque éste no es una de las mejores muestras Tipo de lectura: Fácil Argumento: Una ciudad flotante, aburrido y trasnochado; mucho más interesante Los amotinados de la Bounty Personajes: Bien trazados, a pesar de estar construidos sobre clichés ¿Dónde puede leerse?: A...

Roberto Devereux: La zona oscura de eso que llamamos amor Sep26

Roberto Devereux: La zona oscura de eso que llamamos amor...

La temporada operística arranca en el Teatro Real de Madrid. Lo hace con Gaetano Donizetti. La obra Roberto Devereux, sin ser la más conocida de este compositor, llena el escenario de esas cosas de las que tanto se ha hablado desde que el hombre es hombre y que ha sufrido desde el principio de los tiempos: injusticia, venganza, infidelidad, traición, celos, muerte y amor auténtico. Desde que Homero dejó escritas sus obras, todos los autores de la historia han seguido hablando de las mismas cosas. Amor, muerte, venganza, envidia, guerra, injusticia… Más que nada porque todos los autores han tratado de explicar qué es eso que nos ocurre a los que nos pasamos un rato por este mundo. Dicho de otra forma, los autores de todos los tiempos han querido pasar a limpio la vida intentando encontrar un sentido a nuestra existencia. Gaetano Donizetti no fue una excepción. Y se interesó por un capítulo que protagonizó la reina Isabel I y su pariente Roberto Devereux que contenía todos los ingredientes necesarios para contar una historia repleta de esas cosas a las que me refería. Es verdad que la ambición y la arrogancia de Devereux se convierten en inocencia y amor verdadero y que la reina amenazada, arrasada por las circunstancias, se convierte en una especie de brutal depredadora; pero eso ya es el resultado de las vueltas que los autores dan a las cosas para que funcionen sobre un escenario. El interés de Donizetti se tradujo en la ópera Roberto Devereux. La producción de la Welsh National Opera de Cardiff que presenta el Teatro Real resulta opresiva, inquietante. Las sombras invaden el escenario en un intento del director de escena Alessandro Talevi por trasladarnos a un mundo en el que todo se tiñe de...

Sensaciones I: Roberto Devereux de Donizetti Sep26

Sensaciones I: Roberto Devereux de Donizetti...

Era el año 1991 cuando fui a ver por primera vez una ópera. Tenía entonces yo 9 años. Mi madre dijo: “Vamos al Teatro Cervantes a ver El barbero de Sevilla”. Allí, desde Buenos Aires, y a los 9 años, a mí los nombres Cervantes y Sevilla todavía me eran extranjeros, y hasta incluso términos de ficción, sobre todo pronunciados en ese contexto. Hoy, 23 años más tarde, veo por primera vez una ópera en el Teatro Real de Madrid. Aquello ya no es extranjero: yo soy española aunque uno a los 9 años no sospeche que puede sortear fronteras con la identidad. Y Cervantes y Sevilla ya no se juegan como meras palabas de títulos o nombres vacíos, como ficción; ahora son real, como el Teatro. Entre medias, vi óperas en distintas ciudades del mundo. ¿Pero qué es eso que es la infancia? El momento donde comienzan a impregnarse las cosas por primera vez. El mismo año que mi madre me llevó a ver El barbero de Sevilla (Giacchino Rossini), también me llevó a La flauta mágica, de Mozart. Y un año después, en 1992, me dijo: “¿Te acordás de las óperas que vimos el año pasado? Bueno, tengo entradas para ir a ver otra, se llama El elixir de amor, ¿querés?”. Yo no sabía que era Donizetti. Le dije que sí. Me gustaban la palabra amor y la palabra elixir, y sobre todo: tenía recuerdos bellísimos de aquellas experiencias de óperas. Las gargantas vibrantes, los trajes de las mujeres, las lámparas del teatro y algo inolvidable: nuestro palco. Era mucho mejor que jugar a la casita (aunque a los 9 ya no jugaba, pero la tenía fresca en el recuerdo). El palco era tener una casa de color rojo sangre, suave como la...

UN MUNDO EN CLAROSCURO: DIEZ GRANDES CLÁSICOS DEL CINE NEGRO Sep26

UN MUNDO EN CLAROSCURO: DIEZ GRANDES CLÁSICOS DEL CINE NEGRO...

El cine negro o film noir comparte elementos con otros géneros afines como el de gánsters o el de suspense, pero tiene ciertos rasgos propios. Mediante una fotografía expresionista,  retrata con un tono desencantado a una sociedad que, a raíz de la segunda guerra, vio crecer la delincuencia y difuminarse la línea que separaba los dos lados de la ley. En este artículo, damos unas cuantas pinceladas sobre diez grandes clásicos del género. LAURA (Otto Preminger, 1944) Relata la investigación del asesinato de una bella mujer (Gene Tierney), de cuya imagen idealizada se enamora el policía encargado del caso (Dana Andrews). El director consiguió una conjunción perfecta de forma y contenido. Creó una atmósfera de ensoñación gracias a  una envolvente partitura, al magnético retrato al óleo de la protagonista y a una iluminación llena de matizados contrastes. Estos elementos evocan a Laura de una forma tan obsesionante para el público como para el detective. Fue un milagro que esta obra maestra llegara a buen puerto porque sólo su creador tenía fe en ella. Afortunadamente,  Otto Preminger era tan testarudo como su nombre sugiere y logró hacerse con las riendas del proyecto y plasmar su visión. Uno de sus mayores aciertos fue apostar por el peculiar Clifton Webb para dar vida al mentor de Laura, ya que sus cínicos comentarios y su petulancia aderezan la función. PERDICIÓN (Double indemnity, Billy Wilder, 1944) Un vendedor de seguros se enamora de una mujer casada y juntos traman el asesinato del marido para cobrar su póliza de vida. La historia no es el colmo de la originalidad, pero Wilder supo contarla a su manera, luciéndose en lo que mejor se le daba, el guión. Colaboró a este fin con Raymond Chandler, el rey de la novela negra. Escribieron...

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FIGURACIONES MÍAS

Agrupados en tres partes, estos pequeños ensayos recopilan la producción última, como columnista de EL PAÍS, del filósofo y divulgador vasco; un intelectual que, en palabras de Vargas Llosa, resulta comprometido con sus propias ideas y discurso, a pesar de que las vivencias, si no a desdecirse, sí le han hecho desviar la atención de su pensamiento a distintos sectores sociales. Defensor del género fantástico y de ciencia-ficción en literatura (lector por ende antes de Bradbury que de Roth), de la escuela pública con sus pros y contras; aunque a este respecto más convencional y complaciente en según qué aspectos; en estos textos se ejerce, desde un ejercicio de libertad reconstruida; que tiene en cuenta no sólo la historia de la Filosofía, sino el arte de pensar por uno mismo; la libertad de cátedra que le dieron los años, una libertad lejana a la de expresión, por gozar en su autoridad de mayor prestigio que la del común de los mortales. Se agradecen la inclusión de artículos más largos, como el dedicado a George Orwell, El compromiso con la verdad, premiado con el Mariano de Cavia 2012, o aquél en el que homenajea a Charles Dickens, en su apartado Envueltos en la red. Tres partes tres, por tanto. En Admiraciones el autor nos habla de su amistad con Cioran, un filósofo y poeta cada vez más leído y considerado como necesariamente contradictorio; contando con reflexiones más generales en torno a temas como el Averno, que llevan a la idea de una reivindicación de lo volátil desde nuevas lecturas mitológicas. Figuras anónimas o poco conocidas como la de aquel vasco, Blas de Lezo y Olabarrieta, que en su reciedumbre nos hacen ver honestidad y valentía, un poco como esa recomendación a las siempre estimulantes lecturas...

Lo contrario de la soledad...

Cuando leí la introducción de Lo contrario de la soledad pensé que me encontraría con una genialidad de libro. La joven promesa de Marina Keegan que no pudo ser porque murió a los veintidós años en un accidente de coche me tentaba más tras la introducción que antes de ella, y eso que ya antes ciertas reseñas (que ahora me parecen absurdas), o comentarios, me habían despertado el interés (lamento no haber leído a tiempo la de Rodrigo Fresán). No es que su escritura no valga nada, claro que hay cierto potencial en ella, pero sus textos no están a la altura de los halagos de sus familiares, amigos y profesores de Yale. El libro que toda la gente que la quería mucho se propuso recopila textos de ficción y de no ficción que fueron escritos por Marina poco antes de su muerte. Personalmente, considero que los de no ficción carecen de valor o interés, y hasta dudo de si ella hubiera querido publicarlos. Los textos de ficción, en cambio, me parecen bastante más logrados. Aunque algunos son un tanto naif (bueno, ella era muy joven) o tocan temas que a uno pueden ya no inquietar demasiado, guardan cierta musicalidad y dejan tras su lectura, al menos, un halo de sonoridad o cadencia. Cinco días después de que Marina se graduara magna cum laude en Yale, murió. Impresiona saberlo y leer el artículo que da nombre al libro, pues allí habla precisamente de la juventud y de todo el tiempo que aún tienen (los jóvenes que están graduándose en Yale) por delante. Este artículo había sido publicado en el Yale Daily News con motivo de la graduación de su curso. Tras su muerte, en tan solo una semana, más de un millón de personas...

El cielo oblicuo

Ni el título ni la cita de Clarice Lispector al comienzo del libro me dejan leerlo de otra manera, no me permiten apartar La hora de la estrella, no me puedo borrar a Macabea. Macabea la fea. La casi no-mujer por tener un cuerpo sin curvas ni pechos. Macabea la enamorada, la que se pinta las uñas y los labios de rojo para ser más mujer pero causa gracia. Macabea muerta, aplastada. No puedo leer El cielo oblicuo, de Belén García Abia, y olvidar a Macabea. Mala suerte, el título me impone el recuerdo porque este título es re-escritura de la cita, la cita del comienzo. A El cielo oblicuo, después de la cita, viene un ángel a anunciar algo así como: te será dada la literatura, no la maternidad. Creación en cualquier caso, creación con el cuerpo en cualquier caso. Creación con las mismas partes del cuerpo, sobre todo: «En realidad, es mi vulva la que escribe, mi vulva y mi vagina y mi útero. Son ellos y no yo». «Escribo con mi útero, con mis ovarios, con mi vagina». O ni esa creación, ni la dada, esterilidad absoluta («Y tenía épocas de esterilidad narrativa»), ocasionalmente, en medio de una producción sobre la esterilidad: «Escribo sobre mi pequeño dando vueltas en mi sala de espera, sobre mi útero vacío, sobre mi no-concepción (…), sobre que hemos nacido para ser madres y no lo somos, que nos han parido para ser madres, y no lo somos». Y la cita de entrada al cielo es: «Sin duda, un día iba a merecer el cielo de los oblicuos, donde sólo entra quien es torcido». Luego de La Enunciación (con la imagen del ángel y una voluntad explícita de que el lector no confunda la voz de...

Antología de la poesía culterana...

No es necesario hablar aquí del culteranismo, un movimiento literario iniciado por Góngora en el siglo XVI, ni insistir en que sus características más acusadas convierten los versos en sujetos oscuros para el lector debido a los hipérbatos, la alteración del orden natural de la construcción de las frases; las metáforas que mutan el mensaje literario en un enigma, y la insistencia en los temas mitológicos, cuyas claves manejaban en la época las personas cultas y hoy casi nadie. A pesar de todo esto, la poesía culterana influyó definitivamente en la construcción de nuestro idioma castellano y exhumó e inventó palabras que han pasado al vocabulario habitual y que nosotros hemos heredado con comodidad. El ejemplo está en Quevedo: Poco, mucho, si no, purpurancia, neutralidad, conculca, erige, mente, pulsa, ostenta, librar, adolescente, señas traslada, pira, frustra arpía. La consolidación del lenguaje concebido como juego y divertimento de minorías. Señala Ángel Pariente en su prólogo que apenas existen antologías similares, que muchos de los poetas culteranos han sido olvidados, opacados por Góngora, y que cuando son rescatados en alguna recopilación, lo son con poemas de otro estilo. De ahí el interés de ésta que es una muestra destacada del movimiento. La guinda la ponen los críticos anti culteranos en sus impostaciones, como Lope de Vega (Conjura un culto…), o el mencionado de Quevedo (Quien quisiere ser culto en sólo un día), tremendamente divertidos gracias a su ingenio. La base del pastel es, por supuesto, don Luis de Góngora y Argote, con De la toma de Larache, fragmentos de las Soledades y de la Fábula de Polifemo y Galatea. Entre las capas hay de todo: autores con un solo poema, raramente publicados, como es el caso de Juan Bermúdez y Alfaro y su Narciso; clásicos como el Primero Sueño de sor Juana Inés de la Cruz; escritores incidentales, recordados hoy por otras cosas, como...

Cantar de los cantares...

El llamado Cantar de los cantares de Salomón, es uno de los textos sagrados que comparten el Tanaj y la Biblia. Es un libro de textos poéticos cuyo tema gira en torno a la pasión amorosa. Existe la tradición -que era ya antigua para los judíos- de considerar estos poemas como una alegoría de las bodas místicas de dios con el pueblo elegido, o con la iglesia de Cristo después. Una tradición absurda. Su atribución al rey Salomón es inverosímil. Entonces llega Fray Luis de León (1527 o 1528-1591) que, antes de que las escrituras fueran accesibles en lengua vulgar, lo traduce -lo que le costará la cárcel-, lo titula hermosa y acertadamente Cantar de cantares, y explica como en persona de Salomon y de su Esposa la hija del Rey de Egypto, debaxo de amorosos requiebros explica el Espíritu Santo la Encarnacion de Christo, y el entrañable amor, que siempre tuvo á su Iglesia, con otros misterios de gran secreto, y de gran peso. Así, en la versión que manejo, cada capítulo consta de tres partes diferenciadas: el argumento, de la mano del editor –ya en 1798-, fray Diego González, que es en su interpretación categórico y preciso; la traducción del Cantar, elaborada por fray Luis teniendo en cuenta el original hebreo -la traducción de los setenta- y las opiniones de las autoridades en cuanto a los significados semánticos; y por fin la explicación, siguiendo su propio criterio y los de san Jerónimo y san Agustín. Hay un par de prólogos del editor y el autor, que remata la obra con la puesta del Cantar de cantares en octava rima. Pura retórica y masturbación mental. Pero ingeniosa, certera, y en algunos momentos, divertida; porque al forzar un poema erótico para convertirlo en relación mística, fray Luis se sitúa entre la ingenuidad...

Coleman Hawkins y Lester Young: Modernidad y tradición desde el saxo tenor Sep22

Coleman Hawkins y Lester Young: Modernidad y tradición desde el saxo tenor...

Antes de que Charlie Parker y Dizzy Gillespie revolucionaran el jazz para cerrar la puerta, definitivamente, de la Era del Swing; algunos músicos aportaron grandes cosas que perduraron durante años. Los saxofonistas Coleman Hawkins y Lester Young son dos de ellos. Desde estilos y conceptos musicales diferentes, utilizando su instrumento de forma muy diversa, fueron capaces de convertir el sonido del saxo tenor en pieza fundamental dentro del jazz. Bill Russo, músico de jazz y arreglista, utilizaba el término atenorizado para referirse a la música jazz influenciada por el sonido del saxo tenor. Esta marca perduró hasta finales de los años sesenta. Y el músico culpable de que esto ocurriera fue Lester Young. Lester President Young marcó el jazz de los años cincuenta cuando tocaba en la banda de Count Basie. Y eso era en la década de los 30. Tras la irrupción del bebop la influencia de Lester Young resistía y se imponía, de nuevo, en los 50. Algo extraño y muy difícil de conseguir. Si tuviéramos que elegir el momento en el que este músico comenzó a ser importante tendríamos que marcar en el calendario el año 1934, momento en el que sustituyó a otro saxofonista en la orquesta de Fletcher Henderson, llamado Coleman Hawkins. Hawkins era muy expresivo en su música. Para ello acumulaba un gran número de notas para contar lo que quería. El sonido de su saxo era directo, agresivo si la pieza era rápida; sensual y dulce cuando interpretaba una lenta. Siempre lograba embriagar al público. Young era más cuidadoso a la hora de expresar, se mantenía colocado detrás de esa línea imaginaria que divide el territorio y que es zona de amabilidad, tranquilidad y suavidad. Era tan introvertido como Hawkins extrovertido. Pero sería injusto decir que Hawkins...

Francisco Hernanz: No temo al libro digital, se avecina algo alucinante...

Ser emprendedor no es tarea fácil en los últimos tiempos, y hacerlo en el sector editorial… lo complica aún más. Francisco Hernanz Martos es un empresario que lleva casi cuarenta años en la industria del libro. Filólogo de formación,  con solo 21 años comenzó a trabajar como jefe de compras en la sección de libros en un importante grupo empresarial. De ahí a dirigir su propia editorial pasaron otros diecisiete años que invirtió en el mundo de la distribución, adquiriendo experiencia y contactos dentro del que sería su área definitiva de especialización: el esoterismo. Aunque más enfocada en la medicina natural y alternativa, desde el año 2002 dirige Editorial Dilema en donde cumple con orgullo su decimotercer aniversario al frente de un negocio pequeño pero que ha sabido sobrellevar los vaivenes de la crisis y mantenerse en el mercado. “Empecé en el mundo editorial en el año 1977, y ya desde la juventud tenía en mente montar mi propia editorial. Me especialicé en una distribuidora de libros esotéricos pero estaba mal… quería hacer algo más acorde a mí, que no tuviera que ver con esas temáticas. Por eso aposté por la literatura”. Publicar narrativa llevó a Francisco Hernanz al borde de la quiebra. Así fue cómo aprendió que debía diferenciar entre su afición y lo que realmente le permitiría vivir, la medicina natural. Aprendió la primera lección del éxito editorial: la clave está en la especialización.  “Puede ser útil durante un tiempo pero peligrosa a la vez.  Cuanto más te especialices es mejor porque la competencia en este sector es muy grande y hay editoriales con mucho más dinero que pueden competir por los mejores libros que se publican en EEUU e Inglaterra”.  Decidió definir su propio perfil editorial como respuesta: se serviría de...

El festival que despide el verano y saluda el nuevo curso Sep22

El festival que despide el verano y saluda el nuevo curso...

El DCODE llegó a su quinta edición con uno de sus mejores carteles. A pesar de la baja que Sam Smith, uno de los artistas más esperados, causó a última hora, el evento hizo vibrar a miles de asistentes en el enorme campus universitario Madrid suele ser una de las ciudades a las que la vara de la fortuna roza cada vez que un conjunto musical de talla internacional decide girar por el mundo. Sin embargo, en materia de festivales, la capital tiene una dura competencia. No cuenta con demasiados y, como ya sabemos, los más sorprendentes y adorados por los entusiastas de la música en vivo se reparten por otros puntos de la geografía española. Pero, desde hace unos años (concretamente, desde 2011), Madrid se ha hecho con el broche. Ha cimentado paso a paso el festival que despide el verano, el que da la bienvenida a un nuevo curso. En especial, al universitario, ya que el DCODE se celebra en el campus de la Universidad Complutense de Madrid. Para quienes estudian allí, pocas cosas mejores puede haber que ver el recinto donde tendrán que hincar los codos convertido en epicentro de la música en directo. Para quienes no estudian allí, también. Porque su cartel ha ido creciendo sin miedo año tras año, y en esto se ha convertido. A pesar de que en sus primeras ediciones se componía de dos fechas, sábado y domingo, en las últimas ha pasado a ocupar una sola. O lo que es lo mismo: unas diecisiete horas de música sin pausa. Porque el silencio no existe durante la jornada del DCODE. Para quienes ya no gozan de la condición de universitario (uno puede ponerse un tanto nostálgico al recorrer las instalaciones del enorme campus), estar al pie...

Windermere Club: ¡Adiós, esencia, adiós! Sep22

Windermere Club: ¡Adiós, esencia, adiós!...

Se estrena en el Centro Cultural de la Villa de Madrid la adaptación de la obra de Oscar Wilde El abanico de Lady Windermere, una obra que habla de hipocresía, de los caprichos y las habladurías como forma de vida, de una superficialidad extrema en las personas. Pero la producción falla en su propuesta y deja en el espectador la sensación de haber visto cualquier otra cosa. Oscar Wilde escribió El abanico de Lady Windermere (Lady Windermere’s Fan) para mostrarnos una sociedad burguesa estúpida, hipócrita y frívola; un grupo en el que las apariencias mandan y ordenan un universo casi perverso que giraba alrededor de la riqueza y del chisme. Y lo hizo con gracia, con una finísima y elegante ironía, construyendo a sus personajes para que tuvieran un recorrido suficiente. En fin, Oscar Wilde escribió una obra de teatro de calidad. Si Wilde pudiera asistir a una de las representaciones de Windermere Club en el Centro Cultural de la Villa (Fernán Gómez) tal vez exigiría tener una conversación con los responsables de la producción. Seguramente les pediría explicaciones sobre ese lenguaje soez que se usa buscando el chiste fácil, sobre una adaptación que quiere arrimar el texto a los tiempos actuales y se deja olvidada la esencia, sobre el destrozo que significa repetir un texto (salpicado con palabras malsonantes) por parte de los actores y que suena a despropósito. Porque la obra de Wilde habla, también, del lenguaje como herramienta traicionera e incontrolable; porque, aunque abordó asuntos que caben en cualquier tiempo, cada cosa debe ser tratada desde un prisma concreto si se quiere decir lo mismo; porque un texto de calidad no puede desmoronarse ubicado en un entorno que podría servir para hablar de cualquier otra cosa, pero no de esta. Respetar...

El instante marcado en un pentagrama Sep22

El instante marcado en un pentagrama...

¿Quién no tiene escondida en la memoria una canción que recuerda algo importante? Primeros novios, nacimientos, ilusiones que se llegaron a cumplir o que siguen pendientes, pérdidas, esas tardes tristes ya sin novio o novia… La música acompaña la vida de todos nosotros. Y, muchas veces, marca definitivamente un instante que nos lleva a transitar territorios inesperados. Cada uno de nosotros recordamos un momento al que se suma una melodía. Nos asalta la tristeza que nunca dejamos atrás, esa sensación única que proporciona un primer amor, el recuerdo de un futuro deseado desde hace mucho tiempo y que se conserva intacto. Una canción. Una pequeña reflexión. Una forma de interpretar la realidad. BONE MACHINE / PIXIES Más excitante que la vida Horacio Raya Tras los primeros acordes de Surfer Rosa ya nada fue igual. Descubrió que la música puede doler, desgarrar, sangrar, desarmar, agredir, destrozar, enervar, joder… y que todo eso podía ser cien veces más excitante que la propia vida. WORKING CLASS HERO / JOHN LENNON Ídolos de barrio Óscar Gómez Working Class Hero es uno de esos temas que anudan la garganta mientras se escuchan en la penumbra del alma. Solo dos guitarras y una voz, la de John Lennon, que parece estar atenazada por los recuerdos de una infancia difícil y una adolescencia solitaria. Pero no es una canción triste. Es una canción con final feliz: «Si quieres ser un héroe, simplemente sígueme». La versión de Green Day, más dura, muy recomendable. HASTA MI FINAL / IL DIVO Transitar el camino que toca Rocío Muñoz Seguramente ponga el punto pasteloso a este recopilatorio, pero si se trata de evocar sensaciones y emociones las voces de este cuarteto de Il Divo entonando Hasta mi final es cuanto menos abrumador. Es compromiso, la promesa de...

Aladar 62

Visiones de la fascinación Sep14

Visiones de la fascinación...

Un viaje a través de las canciones que reflejan el espíritu de las ciudades que visitan sus letras y que evocan sus partituras. Casi 14.000 kilómetros se recorren en esta etapa a desde Panamá hasta Buenos Aires, cruzando el Ecuador de la serie y del planeta. La mitad sur del continente americano despierta pasiones en todo el mundo, como revela la colección de artistas que en esta entrega dedican su trabajo a los territorios latinoamericanos. Al Norte, el Caribe. Al Sur, el Pacífico.En el horizonte, Colombia y más de treinta minutos de música que recorren todo un continente, hasta la Argentina. Un canto de besos en una playa de Cartagena de Indias es el primer destino de cumbia y desenfreno. Recibimiento de calor en la América más auténtica. Canción de gente en la calle y de bares donde se ahoga el día. Desde España llegó la lengua que hoy se habla en el continente y desde España llega la música que describe con percusiones y guitarras eléctricas la Maracaibo venezolana, pintada por las notas como ciudad de retiro y descanso. Desierto de amor donde se juntan selva y mar. Vistiendo ropas de verano en mitad del invierno, Paul Simon desvela su fascinación por Puerto Rico describiendo un paseo por la ciudad en la que imagina haber nacido. Letanía de niños que crecen tratando de evitar un rumbo marcado por el destino de la calle. Español e inglés se mezclan en los gritos de desesperación, de lucha, afilados por las estridencias de los teclados de la canción. Fiesta isleña de fascinación en Bridgetown. Un mito como Dizzy Gillespie se deja atrapar también por los ritmos afroamericanos transportados por las mareas al lugar en el que el Atlántico se diluye en el calor del Mar Caribe.Es Carnaval...

El hijo pródigo y las rosas enormes Sep14

El hijo pródigo y las rosas enormes...

Arranca la temporada en el Teatro Real de Madrid. Y lo hace con dos programas de danza. Uno clásico, otro contemporáneo; uno prescindible, otro que funciona bien sobre el escenario y logra conectar con el público. Uno que llegaba con lo que resultaron ser falsas promesas; otro que, en parte conocido por la platea, regala sensaciones y motivos para la reflexión. La noticia era que Nacho Duato regresaba. La noticia era que la expectación entre el público era grande. La noticia era que el arranque de la temporada prometía grandes cosas. Ahora, la noticia es que ya sabemos la razón por la que Nacho Duato no se termina de llevar bien con el ballet de gran repertorio; que la expectación estaba justificada porque los dos programas que se han visto han dejado una estela enorme a la que podemos subirnos para hablar sobre la danza; que las promesas son esas cosas que casi nunca se cumplen o, si lo hacen, es de forma distorsionada. En el primero de los programas, se anunciaba una Bella Durmiente que dejaba entrever un gesto reconciliador de Duato. Después de todo lo que se ha dicho, se ha hablado, se ha criticado y se ha debatido, Nacho Duato estaba Madrid y con un clásico. Pero todo resultó anodino, frío. El público no terminó de emocionarse en ningún momento. Unas palmas por aquí, otras por allá, pero nada que demostrase el más mínimo entusiasmo. Las aplausos sonaron cuando tocaba, pero espontáneos, lo que se dice espontáneos, no hubo. El escenario estaba iluminado muy, muy, bien. El vestuario lucía muy, muy, bonito. Todo tenía ese aspecto caro que debe tener un gran espectáculo. Incluso el concepto más minimalista (esta Bella Durmiente se encuentra instalado en él), el más sencillo, debe tener...

LA HERENCIA DE UNA REINA Sep14

LA HERENCIA DE UNA REINA...

Nápoles alberga una de las más destacadas colecciones de escultura clásica del mundo. Profundamente conectada con España por razones culturales y dinásticas, los Mármoles Farnese se muestran ahora con una nueva disposición museográfica. Los bronces de la Casa de los Papiros en Herculano, el suntuoso Salón de la Meridiana, y las salas dedicadas a los hallazgos arqueológicos de Pompeya completan un museo incomparable por la calidad de sus fondos. Isabel, la segunda esposa de Felipe V, fue una mujer ambiciosa, que movió con inteligencia los hilos invisibles de la política internacional para situar a cada uno de sus hijos en un trono desde donde dominar el continente. Francia, España, Portugal, Parma, Cerdeña, Nápoles o Sicilia, nada se fue de las manos de una intrigante profesional que había nacido en el seno de una de las familias más poderosas de Italia. Los Farnese, que ostentaban los ducados de Parma, Plasencia y Castro, habían tocado la gloria en 1534 cuando Alejandro, decano del Colegio Cardenalicio, fue exaltado al Santo Solio desde donde regiría los destinos de la Iglesia con el nombre de Pablo III. Fue un mecenas y exquisito coleccionista; que merced al trinomio de papado, nepotismo y poder, propició un momento cumbre en la Historia del Arte: ávido de esculturas antiguas para el palacio que Antonio de Sangallo construía como morada familiar en el Campo de Fiori, el pontífice promovió unas excavaciones en las Termas de Caracalla cuyo resultado asombró a los eruditos. Las más hermosas estatuas comenzaron a emerger de entre las ruinas, eran en su mayor parte obras romanas del periodo imperial, copiadas fielmente de originales de los más reputados escultores griegos; porque la vastedad del complejo termal albergaba un proyecto iconográfico que privilegiaba los temas mitológicos raros, dramáticos, así como las figuras giganteas....

Una torre de Babel, un Big Bang y el Quijote...

Con motivo de la celebración de los cuatrocientos años de la publicación de la segunda parte del Quijote, el Instituto Cervantes ofrece, hasta el 4 de octubre, una exposición al público que propone a la obra como un viaje, homenajea a los traductores y muestra al Quijote traducido no sólo a otras variables lingüísticas, lenguas o dialectos, sino también al lenguaje cinematográfico, al de las ilustraciones, e incluso a las adaptaciones infantiles y juveniles. Este cuarto centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote vino impregnado de la idea de traducción y comprendió la imposibilidad de homenajear la obra si no es a través de su condición de “obra más traducida después de la Biblia”. La Biblioteca Nacional (BNE) anunció el julio pasado que lanzó un portal con acceso a 3.300 ediciones del Quijote en más de cuarenta lenguas diferentes. El Instituto Cervantes, por su parte, acoge la exposición “Quijotes por el mundo” en la que se puede ver la obra adaptada al cine, escuchar un fragmento en diferentes idiomas y observar las tantas ediciones y traducciones que tuvieron lugar a lo largo de los siglos. No falta la posibilidad de admirar las ilustraciones que tradujeron al Quijote en imágenes (desde Doré hasta Rep, pasando por Dalí) ni de contemplar en una gigantografía del mapa mundial en qué siglos y a qué glotónimos ha sido traducida la obra. David Pérez, diseñador de esta exposición y responsable del diseño y la maquetación del excelente catálogo que la completa, habla con Aladar sobre esta experiencia. La exposición “Quijotes por el mundo”, que se organiza con motivo de los cuatrocientos años que se cumplen de la publicación de la segunda parte del Quijote, se propone como un homenaje a los traductores. ¿Por qué se eligió...

Calcetines

Especialmente apto para niños de 8 años en adelante, es este un libro divertido que seduce por su lenguaje y forma de mirar el mundo. Como estudiante de Publicidad que fue, su autor nos regala una fábula anti-marcas donde los objetos y en especial, la ropa de una muñeca de una niña de clase media, arma una pequeña revolución entre hermanos y padre. Cayendo a veces en el recurso fácil por nemotécnico, Felix J. Velando, que hizo ya nuestras delicias con Te vas a reír cuando te lo cuente, sabe adaptar con sencillez lo cómico a la infantil, construyendo una narración donde monopatines e inconscientes pinchazos de alfileres son más peligrosos y menos efectivos que la capacidad de los humanos para comunicarse a través de la vestimenta; que sabe aliarse entre bata, cordones, manoplas, bufandas y como no, los calcetines protagónicos, para lograr un fin común tan paralelo a lo imposible, que dará que pensar a muchos niños sobre cómo aliarse ante el mundo feroz que les ha tocado vivir, feroz por humano, por otra parte. Toda esta coralidad (están los que son, pero hay más) recuerda a la inolvidable película Moonrise Kingdom, tanto por la magia como por el público a quién por un momento va dirigido. Flix y Tol son dos calcetines hermanos que viven en concordia, aunque con sus piques diversos; como suele pasar en estos casos, Tol empieza a echarlo de menos en cuanto su hermano es llevado por confusión a la lavandería por la madre de Marta; más tarde descubrimos que no es la niña quién llora, sino su muñeca y lo hace simbólica y gráficamente (las ilustraciones de Marc Torrent son un complemento al texto perfecto). Calificación: Inteligente a pesar de su inocencia. Tipo de lector: Aficionado a...

Un Punto Rojo

Si no sabes que regalar en esas fechas en las que no deberías regalar nada (por pudor, por ecología, porque no es necesario, porque el mejor regalo es una sonrisa), puedes regalar Un Punto Rojo de David A. Carter. Rojo. Es un libro articulado e ingenioso que apreciarán los grandes y los pequeños; a unos les ayudará a comprender las leyes de la perspectiva y las trampas visuales, a recordar los números; a otros les incitará a jugar. Viceversa. Se despliegan geometrías abstractas, construidas con colores primarios en las que siempre hay una cosa extravagante (una caja un poco loca, seis sierras ruidosas, ocho pompas de papel)… y un punto rojo que hay que buscar. Es un libro lúdico y divertido. La portada es brillante y redonda, como se espera de un regalo. Calificación: Divertido. Tipo de lector: Niños y aficionados a la papiroflexia. Tipo de lectura: Poca lectura. Personajes: Un punto rojo. ¿Dónde encontrarlo?: En Pantha Rhei, tienen cosas muy divertidas...

Robinson Crusoe

Cuando sentimos nostalgia, a menudo recurrimos a libros que nos recuerden la urgencia de actuar, libros que cuentan vidas enteras llenas de incertidumbre y sinsabores. Para ello, decidimos acercarnos a los clásicos y en concreto a esta novela de aventuras escrita por Daniel Defoe del siglo XVI-XVII, en que se nos narra en forma de parábola la vida de un hombre rebelde (no me des consejos, que quiero equivocarme yo solo) que decide desoír las advertencias que su padre le hace por llevar una vida cómoda y práctica. El caso es que Robin, que así se llama el muchacho y aún a sabiendas de que su hermano perdió la vida en una expedición, decide hacerse marino, encontrando junto a un capitán de barco consuelo sólo cuando se emborracha con él celebrando su supervivencia, y es que de eso va esta novela, de la necesidad de regresar y a la vez de quedarse para demostrarse a sí mismo que en entornos hostiles, lo único que cuenta es uno mismo, y en esta evolución nos volvemos inevitablemente animales, fieras que no sucumben a las peores tempestades y que se adaptan a un sueño. Quizás por ello lo llamen novelas. África y una isla cercana a Brasil serán paraderos donde el buen salvaje Robin se adapte a su medio solo, con la única compañía de una caja de tabaco y unos granitos de soja, alejado de toda civilización y resto humano posible. Este momento resulta tan desasosegante como el hecho de imaginarnos a nosotros mismos en esa posición, por lo que la llegada de un barco maderero que le ayude a aprovisionarse no se hará esperar. Luego llega la socialización, cuando Robin salva a Viernes, siendo así convertido en su esclavo, amigo y señor, con quién presenciará...

Alicia en el país de las maravillas...

Con su Alicia, Charles Lutwidge Dowson, que eligió el nombre de Lewis Carroll para disolverse en la posteridad, preludia los movimientos surrealistas. Parece que escribió este cuento para una de sus amiguitas, una niña vecina, de nombre Alice Liddell, a la que había fotografiado, al igual que hiciera con otras compañeras suyas, con más o menos ropa encima. Nada añadiremos a esto porque no es el lugar, ni el que escribe estas líneas es juez oportuno sobre la vida de nadie, pero la de Carroll fue una huida mediante lo fantástico de la literatura de la trampa de una naturaleza inhabitual, en una sociedad rígida, sumergida –en todos los sentidos- en un clima insoportable. La narración pasa por ser un sueño de una tarde de calor, el de una niña, el de esa niña y en ese sueño cabe toda visión y toda extravagancia. Desde su publicación, sesudos investigadores estudian si con el relato de ese sueño, su autor retrató también algo más íntimo de su subconsciente. El cuento es trepidante y pasmoso. Todos sabemos que Alicia se cuela por un agujero en un árbol siguiendo a un conejo con chistera que habla solo, a partir de este arranque, la muchacha crecerá y menguará por el consumo de insólitas substancias; conocerá a diversos animales inteligentes como el pájaro Dodo, una oruga sabia y el gato de Chesire que además puede desaparecer paulatinamente. Jugará una partida definitiva de croquet con una reina de papel que gobierna despótica sobre un mundo de barajas. El sueño termina con un canto a la inocencia de los niños de la que al fin y al cabo, quizás, Dodgson estuviera enamorado. Alicia en el Pais de las Maravillas es para los niños un cuento divertido e ingenioso y para los...

¿Qué es la libertad?...

Este es un libro que se encuadra en la colección Súper preguntas de la editorial edebé. Podría parecer excesivo este título para niños de 9 a 12 años, pero no lo es porque las ilustraciones de Fréderic Rébéna ayudan a canalizar la atención con sus colores vivos y lo divertido del gráfico y porque el sistema de preguntas es ameno. Los textos los firma Oscar Brenifier. Se logra la atención del lector a base de plantear asuntos de interés y enseñando a tolerar lo que otros dicen. El libro se distribuye por temas y al final de cada uno de ellos se plantean ideas que deberían servir para que los lectores acomodasen su forma de pensar con criterio. Interrogar a los niños de esta edad sobre si pueden o no hacer lo que quieran o si el resto de las personas les arañan parte de su libertad no puede ser malo. Lo malo es que queramos (los adultos) que un libro forme a nuestros hijos sin nuestra ayuda. Es importante estar cerca e, incluso, compartir la experiencia de la lectura, intentar que comprendan (eso no significa imponer nuestra forma de ver las cosas y menos si se trata de un libro con una finalidad tan alejada de eso). La lógica de los niños no es tan sofisticada como la de los mayores, pero hay que respetar su estructura. No son más listos si piensan como los padres. Sólo son mejores actores o grandes repetidores de frases o viejos prematuros. Calificación: Bueno. Tipo de lectura: Entretenida aunque exige que el lector se centre en lo que está haciendo. Tipo de lector: Niños de 9 años. Hasta los 12. Argumento: La libertad personal. Personajes: El lector. ¿Dónde puede leerse?: Con papá y mamá. En...

SÓLO DOUGLAS SIRK Y EL CIELO LO SABÍAN Sep13

SÓLO DOUGLAS SIRK Y EL CIELO LO SABÍAN...

El realizador alemán Douglas Sirk fue capaz de captar y de retratar con visión crítica las características de la burguesía norteamericana de los 50. Así lo hizo entre otras en Solo el cielo lo sabe, una de sus grandes películas. Podemos apreciar su legado en obras contemporáneas como Las Horas, Lejos del cielo, Revolutionary Road o Mad men ya sea por la aproximación al tema de la frustrante situación del ama de casa en la postguerra o por el tratamiento estético. En Sólo el cielo lo sabe (All that heaven allows, 1955), una viuda de mediana edad de un barrio residencial norteamericano (Jane Wyman), se ve presionada para asumir una vida solitaria y convencional porque sus hijos y su entorno no toleran que se haya enamorado de un jardinero más joven que ella (Rock Hudson). Por su parte, él es afín a los postulados de Thoreau sobre la conveniencia de una existencia sencilla y en contacto con la naturaleza y trata de animarle a casarse con él y vivir lejos de la ciudad. La protagonista se debate angustiada entre las voluntades de unos y otros sin saber qué hacer, porque no le han educado para adoptar decisiones en las que pueda tener en cuenta sus propias necesidades. Desde la distancia de su Alemania natal, el realizador Douglas Sirk admiraba profundamente los Estados Unidos. No obstante, cuando se vio obligado a emigrar a dicho país huyendo de la persecución nazi dada su condición de judío, acabó llegando a la conclusión de que el sueño americano, sin ser una quimera, se había ido parcialmente resquebrajando. Le resultó duro empezar a trabajar casi de cero en su país de acogida cuando ya era un conocido director en Europa. Pero aunque durante una década sufrió humillaciones y reveses, gracias...

El atrevimiento y el eclecticismo, hermanados en Paramales Sep13

El atrevimiento y el eclecticismo, hermanados en Paramales...

Paramales (2015) es el último trabajo de Xoel López. Desde su adiós a Deluxe, su carrera sin disfraz no se ha mantenido serena. La fusión de distintos géneros, de diferentes percepciones y temas, vuelve a estar presente con más fuerza que nunca. Comenzó bajó el nombre de Deluxe, movido quizás por su atracción hacia la música anglosajona que más tenía que ver con el movimiento mod. Por eso, también, sus primeros trabajos fueron compuestos en inglés. Llamó la atención de muchos, y consiguió con alguno de sus singles auparse a puestos todavía prohibidos para la generación indie. Pero el músico gallego camuflado bajo tan lujoso nombre se dio cuenta de que no necesitaba máscara para hacer lo que quería, algo que lo condujo a perder el miedo a experimentar con todas las influencias que lo llevaban a componer su propia música. Por eso, tras su primer álbum titulado Not what you had thought en 2001, en el siguiente aparecieron ya un par de temas en castellano y otro en portugués. Poco a poco, Deluxe se deslizaba hacia Xoel López, hacia una madurez que hoy une a diferentes generaciones. Tras If things were go to wrong en 2003, su tercer trabajo fue (y lo sigue siendo) considerado como una rareza dentro de la discografía y radiografía del artista. Un epé, titulado We create, we destroy, con siete temas inéditos. Con Los jóvenes mueren antes de tiempo (2005) cerraba las puertas de su etapa con el sello discográfico Mushroom Pillow, clausurando también una etapa donde el pop rock había sido la base más sólida en la que el músico se había apoyado. Luego llegó el cambio de un sello independiente a una multinacional, y un pequeño sendero hasta llegar a Atlántico (2012), donde dijo adiós al...

Historia del Jazz XI: Billie Holiday. Un extraño fruto colgado del jazz Sep13

Historia del Jazz XI: Billie Holiday. Un extraño fruto colgado del jazz...

Si una cantante estuvo en el centro del jazz, en ese lugar en el que todo estaba ocurriendo, fue Billie Holiday. Su vida fue una aventura reservada para muy pocos. Momentos de gran esplendor, giras endiabladas en las que sufrió una segregación brutal, drogas, alcohol, amores turbulentos, asuntos turbios, detenciones, prisión. Y una voz inolvidable que nunca nadie podrá imitar. Puro jazz, pura elegancia, puro viaje a lo más profundo del ser humano a través del sonido único llegado desde la garganta de una de las grandes damas de la canción. Alguien podría pensar que la improvisación entre los cantantes es algo imposible. Dependen de un texto que hay que respetar y cada canción debe ser reconocible. Sin embargo, los circunloquios, algunas alteraciones armónicas, un fraseo determinado o los intercambios, permiten que algo de improvisación se pueda incorporar al cantar cualquier tema. Billie Holiday fue la reina de esa improvisación. En realidad, fue la reina de una época del jazz. La importancia de su trabajo se encuentra en el cómo cantaba, en cómo decía, en cómo llenaba de un contenido desconocido, cualquier tema que interpretase. Cuando grabó junto a Teddy Wilson What a Little Mooonlight Can Do en 1935, demostró que una canción bastante normaducha podía convertirse en una obra de arte. El registro de Lady Day era suave y discreto. Además, su ámbito no abarcaba más de octava y media, por lo que no se le puede considerar una virtuosa, aunque fue la cantante que construyó el mayor símbolo contra la discriminación racial: Strange Fruit. Esta canción habla de un hombre negro colgado de un árbol, linchado. Hasta 1960, Abbey Lincoln con el tema Freedom Now, no pudo igualar algo tan auténtico. El refinamiento, la elegancia urbana y un encanto, entre canalla y...

Desintegrarse sobre una alfombra Sep05

Desintegrarse sobre una alfombra...

Son pocas las veces en las que me he quedado boquiabierto. Por ejemplo, cuando nací fue una de ellas, la primera vez que me besó una mujer otra y, que yo recuerde, después de ver El Ángel Exterminador de Luis Buñuel. Cuando nací, entre otras cosas, me dio por llorar y hacerlo con la boca cerrada siempre me pareció de lo más incómodo; el beso de aquella mujer me dejó con la boca abierta más por querer un bis que por otra cosa; la película de Buñuel fue un descubrimiento y la conmoción por saber qué significaba la palabra genio me dejó perplejo, emocionado, inmóvil, pensando, soñando, descolocado y (lo más importante) ajeno al mundo. Reconozco que no entendí gran cosa, pero me tranquilizaba pensar que tampoco entendí nada cuando me enfrenté al primer cuadro de Miró. A los genios no hay que entenderles, lo que hay que hacer es creerles. Eso me decía siempre (a mí mismo) cuando lograba cerrar la boca. Pues bien, con esta idea rodándome la cabeza, he acudido al estreno de la temporada en el Centro Cultural de la Villa de Madrid. Un buen sitio que suele programar con buen criterio. La balsa de Medusa (el nombre es tomado del célebre óleo de Géricault) es una relectura de la película de Buñuel El ángel exterminador. La dramaturgia la ha realizado Antonio Escribano y dirige la obra Manu Bánez con acierto y bastante habilidad cuando tiene que salvar los momentos en los que los personajes dialogan a solas. Digo esto porque la acción se desarrolla en un espacio muy reducido y un mal diseño de la puesta en escena pondría en peligro la credibilidad del conjunto. Tal vez la obra sea deudora en exceso de la cinta de Buñuel. Arranca...

MÁLAGA, EN CUATRO OBRAS DE ARTE Sep05

MÁLAGA, EN CUATRO OBRAS DE ARTE...

La capital andaluza se posiciona como Ciudad de los Museos con las recientes inauguraciones. Un interesante panorama que añadir a su sólida oferta de ocio, gastronomía y playa, que la convierten en un destino imprescindible en cualquier temporada. Se suman las sucursales del Centre Pompidou de París, y del Museo Ruso de San Petersburgo. El Carmen Thyssen y el Museo Picasso presentan excepcionales exposiciones temporales, además de sus fondos estables. Seleccionamos cuatro obras para nuestros lectores. Louise Bourgeois. Spider, 1996 He estado en el infierno y he vuelto Museo Picasso, Málaga. 16 de junio a 27 de septiembre Las arañas de Louise Bourgeois nunca dejan de sorprendernos porque se acomodan a los espacios en los que se las aloja, adquiriendo su definitiva dimensión. La instalación de Spider (1996) en el patio del palacio de Buenavista, sede del Museo Picasso, es un acierto desde todo punto de vista pues la convierte en un objeto familiar, domesticado, desactivado de su carga maléfica. Cercano a la idea que la artista belga ha buscado transmitir con la serie de arácnidos que la ha hecho célebre, y que hemos podido ver avanzando por las calles y las plazas de Bilbao, Londres o la Ciudad de Méjico. Imagen de duplicidad en un concepto de maternidad, proyección de los traumas infantiles, como ocurre con el resto de su obra. La araña es fortaleza y fragilidad. La escultura más conocida de la serie se titula de hecho Mamá (1999), es protectora y depredadora, hermosa en su monstruosidad. Aquí en Málaga acoge a los visitantes como una bóveda en el distribuidor del museo, lo que permite que sea vista desde todas las perspectivas y todos los ángulos, aunque nunca completamente abarcada. La exposición de Louise Bourgeois, He estado en el infierno y he...

Historia del jazz X: El jazz de Kansas City Sep05

Historia del jazz X: El jazz de Kansas City...

La Era del Swing estuvo marcada por la música de Benny Goodman. Pero muchos otros músicos tuvieron gran importancia en el desarrollo del jazz. Todo estaba preparándose para el gran cambio llegase, para que el jazz se hiciese adulto. El jazz de Kansas City y los músicos que orbitaban a su alrededor fueron pieza clave. Benny Goodman no quiso nunca arrimarse a los nuevos ritmos del bop. Quiso ser fiel a los cánones de la Era del Swing. Podríamos decir que cumplió su papel y dejó que otros fuesen construyendo lo que sería el jazz moderno. Dedicó buena parte de su vida a la música clásica. Murió en 1986. Otro de los músicos que contribuyó, a pesar de las críticas recibidas por los más puritas, al desarrollo y esplendor del swing fue Glenn Miller. Las raíces afroamericanas del jazz quedaban aparcadas en su música; las partituras de Miller se acomodaban en clichés facilones. Sin embargo dejó títulos que, aún hoy, siguen funcionando bien. Pennsylvania 6-5000 o Moonlight Serenade son claros ejemplos de ello. Sería injusto no mencionar a este músico aunque no fuera el mejor exponente de lo que es el jazz verdadero. Dicho esto, el que escribe se suma a las críticas que recibió Miller y muchos directores de bandas (casi todos blancos) que sonreían al público y tendían hacia el arte más popular en lugar de hacer buen arte. La diferencia es que el arte popular es lo que quiere la gente y el buen arte es lo que necesita esa misma gente. Lo comercial y lo complaciente ponía en riesgo el trabajo de muchos músicos (casi siempre negros) que necesitaban del virtuosismo para decir cosas y construir el propio jazz. Fueron, también, cientos de músicos los que contribuyeron al desarrollo del...

Aprendizaje o el libro de los placeres...

Lo mejor de leer a Clarice Lispector es ya haberla leído (su obra) y no estar leyéndola (un libro). Porque vale la pena (razón para la perífrasis verbal del participio). Y porque es densa (para la perífrasis del gerundio). La densidad no recae en el machaque existencialista (si yo amé a Sartre…). Ni siquiera en su lenguaje lírico. Sino en la combinación perfecta de ambas cosas sumadas al discurrir de la palabra al tiempo del amarre de la acción. No pasan las cosas si no pasan por el lenguaje. Desespera. Pero es de una maestría absoluta, al mismo tiempo. Como ese narrador en tercera que olvidamos que es tercera. Se recuerdan (incluso podría decirse: se sienten, se viven…) los libros de Lispector como si nos narrara esa mujer protagonista. Lori en el caso de Aprendizaje o el libro de los placeres. Porque es un narrador en tercera persona en absoluto omnisciente: sólo sabe de Lori. Pero eso sí, de Lori todo lo sabe. Aprendizaje o el libro de los placeres es esa novela de Clarice Lispector que empieza con una coma y acaba con dos puntos. Viene a decirnos: voy a meterme (además) con la forma. En cuanto a su sustancia: historia de amor entre Lori, maestra, y Ulises, profesor de Filosofía. Dos seres atractivos que esperan encontrarse. Unirse finalmente. Entre tanto: el aprendizaje -de la alegría y la consecuente idea de la posibilidad de perder dolor- o los placeres (entonces me parece una disyunción inclusiva): «El sexo y el amor no te son prohibidos. Finalmente aprendiste a vivir». Ya lo decía uno de los epígrafes del libro: «”Compruebo/ Que la más alta expresión del dolor/ Consiste esencialmente/ en la alegría”, Augusto dos Anjos». Pero una pregunta muy difícil se hace Lori a pesar...